Alejandro Ponce, víctima de un secuestro y homicidio que tuvo lugar en la comuna de Paihuano el pasado 28 de noviembre, está a punto de recibir justicia. La próxima semana, el Tribunal Oral de La Serena dará a conocer la sentencia de este caso, en el que nueve personas han sido imputadas.
El fiscal Juan González, a cargo de la investigación, ha recopilado un conjunto de pruebas que, según él, demostrarían la participación de cada uno de los acusados en los delitos investigados. Durante el juicio, la fiscalía presentó importantes testimonios y pruebas que revelaban la gravedad y maldad de las personas involucradas.
Según el fiscal González, los acusados no pueden eludir responsabilidades. Descartó la tesis de «miedo insuperable» que han utilizado varias de las defensas para justificar la conducta de los acusados, argumentando que, desde su punto de vista, éstos eran el brazo armado de la banda y difícilmente tendrían miedo entre ellos.
El fiscal reconoció que hay ciertas participaciones circunstanciales, pero a su juicio, contribuyeron a la comisión del crimen. González describe el caso como agotador para las víctimas y familiares, dado el esfuerzo espiritual que implica revivir el sufrimiento de una persona.
Por otro lado, el defensor de uno de los acusados, Román Zelaya, argumentó que la «promesa fáctica» presentada en la acusación no se cumplió en su totalidad. Según él, la descripción de los hechos y las cantidades de droga descritas en la acusación de microtráfico no coinciden con lo que se acredita posteriormente.
Zelaya también aseguró que la existencia de golpes, amarras e introducción de objetos a la víctima no fueron probadas durante el juicio. Según él, gran parte de las pruebas se ha generado por la declaración de los propios acusados, las que deben ser valoradas individualmente para determinar su credibilidad.
El defensor también apuntó que los acusados justifican sus propias conductas deslindando responsabilidades y señalando a un tercero como el gran responsable, minimizando o justificando su propia conducta. En su opinión, el único temor real que tienen los acusados es asumir sus propias responsabilidades en el hecho.
Tras los alegatos de clausura, los jueces determinaron que las réplicas del caso se verán el lunes. El veredicto final de este caso se conocerá en una nueva audiencia fijada para el martes 4 de junio.
Este caso ha causado un gran revuelo en la comuna de Paihuano y ha dejado una huella en la familia de Alejandro Ponce. La próxima semana, la comunidad espera que se haga justicia y que los responsables de este crimen enfrenten las consecuencias de sus actos.
