Lula se impone a Flávio Bolsonaro y llaman a sostener la movilización contra la ultraderecha

Luiz Inácio Lula da Silva derrotó por 3,5% a Flávio Bolsonaro y fue reelegido para un cuarto mandato. El resultado representó, según el artículo, una derrota para Donald Trump, Jair Bolsonaro, Javier Milei y la ultraderecha regional. Sin embargo, Lula deberá gobernar con un Congreso dominado por ese sector político.

Durante la jornada electoral, Lula solicitó una extensión de dos horas en el horario de votación, luego de que se denunciaran reducciones en la frecuencia del transporte público en distintos estados favorables al actual presidente. La campaña de Flávio Bolsonaro pidió una prórroga limitada a ciudades de tres estados y atribuyó la situación a las lluvias.

Ante la falta de una definición inicial del Tribunal Superior Electoral (TSE), el juez del Tribunal Supremo Federal (STF), Cristiano Zanin, dispuso la ampliación de la votación hasta las 19 horas en todo el país. Posteriormente, el TSE suspendió el recuento al llegar el horario de cierre, lo que provocó confusión, y luego indicó que la extensión solo alcanzaba a las mesas que aún no hubieran cerrado.

Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores (PT), denunció que la suspensión del transporte gratuito constituía una interferencia directa en el proceso electoral y vulneraba la ley. Las principales centrales sindicales brasileñas también cuestionaron las fallas en los servicios de autobuses y el incumplimiento de las normas de gratuidad.

Según las denuncias recogidas durante el día, casi el 40% de los autobuses de São Paulo habrían sido retirados de circulación, mientras que también se reportaron problemas en Salvador, Recife y otras ciudades. En Salvador, el Tribunal Electoral Regional ordenó detener al secretario de Transporte por la falta de colectivos. Además, en Bahía fueron hallados 544 vehículos aptos para circular que permanecían estacionados en tres garajes.

Con el 15,38% de los votos escrutados, la abstención se ubicaba en 19,55%, una baja de 1,53 puntos porcentuales frente a la primera vuelta, cuando había alcanzado el 21,08%, equivalente a 33 millones de votos no emitidos.

La proyección de Datafolha señaló a las 20:50 que Lula, de 80 años, había derrotado al senador del PL-RJ y sería reelegido para un cuarto mandato, un hecho sin precedentes en Brasil. El presidente ejecutivo de AtlasIntel, Andrei Roman, también afirmó a Reuters que Lula sería reelegido.

En São Paulo, seguidores de Lula comenzaron a concentrarse a las 17 frente al museo MASP, sobre la avenida Paulista. Allí se desplegó la policía montada del gobernador Tarcísio de Freitas, aliado de Bolsonaro. Por su parte, André Janones, diputado de Minas Gerais y coordinador del canal de WhatsApp “Ejército de Lula”, llamó a denunciar el presunto intento de golpe de Estado aun ante una posible victoria electoral.

Antes del cierre de las urnas, las encuestas anticipaban una disputa ajustada y una leve ventaja numérica para Flávio Bolsonaro. Datafolha y Quaest le asignaban 51% frente a 49% de Lula en votos válidos; Atlas, 50,8% a 49,2%; CNT/MDA, 50,7% a 49,3%; y BTG/Nexus, 50,5% a 49,5%. En la primera vuelta, Flávio había obtenido 47,03% de los votos válidos, contra 45,16% de Lula.

La campaña electoral estuvo atravesada por movilizaciones callejeras. Lula encabezó actos multitudinarios en la avenida Paulista y contó con concentraciones de simpatizantes en Río de Janeiro, donde participaron artistas como Caetano Veloso, Djavan y Chico Buarque. El PT informó más de 800 actividades en distintas capitales. Flávio Bolsonaro también realizó un acto en la Paulista el 18 de octubre, al que asistieron unas 72.000 personas, según una estimación de USP/Cebrap y More in Common.

El artículo sostiene que la victoria no elimina la influencia de la ultraderecha en el Congreso, los gobiernos estatales y las instituciones. También señala que sectores de la derecha y del trumpismo dieron señales en redes sociales de no querer reconocer el resultado electoral.

Diana Assunção, dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), afirmó que la derrota de Flávio Bolsonaro no fue producto de la moderación ni de la conciliación con la derecha, sino de la movilización de millones. Planteó mantener activa esa fuerza social y convertirla en una organización independiente de la clase trabajadora, capaz de enfrentar a la extrema derecha, al imperialismo y las contrarreformas laborales y previsionales.

Desde esa perspectiva, se propone continuar la lucha contra la jornada laboral 6×1, responder a cualquier intento de golpe de Estado y enfrentar los planes de Trump. El MRT plantea construir una alternativa revolucionaria, socialista y anticapitalista al Frente Amplio de Lula y Geraldo Alckmin, apoyada en la movilización independiente de trabajadores y jóvenes.

La organización sostiene que el bolsonarismo expresa localmente la ofensiva de Trump sobre América Latina y atribuye el crecimiento electoral de la ultraderecha a la conciliación de clases del Frente Amplio, la continuidad de reformas antiobreras de Temer y Bolsonaro y las políticas favorables a las grandes patronales. Aunque llama a derrotar a Flávio Bolsonaro junto a quienes votaron por Lula, el MRT aclara que no brinda apoyo político al gobierno ni propone un “voto crítico”.