La universidad pública atraviesa, según plantea este análisis, un escenario de ataque y ajuste que vuelve urgente su defensa. Sin embargo, también abre una discusión sobre el modelo universitario, sus vínculos con las empresas y el destino de la formación de sus estudiantes.

En ese contexto, la UNaHur difundió un video sobre su relación con una compañía farmacéutica a la que aporta estudiantes de Biotecnología. El texto cuestiona que estas prácticas se desarrollen mientras se realizan movilizaciones contra el gobierno de Javier Milei, al considerar que las empresas se benefician de incorporar estudiantes calificados a bajo costo. También vincula este esquema con la Ley de Educación Superior de 1995 y con la orientación de la formación académica hacia las necesidades del sector privado.

Bajo la Ley 26.427, las pasantías son presentadas como instancias formativas y no como relaciones laborales. Para el artículo, sin embargo, las tareas requeridas por distintas compañías constituyen trabajo técnico especializado que se realiza con menores salarios y sin los derechos de un empleo formal.

Convocatorias para tareas técnicas

En febrero, Parque Pampa SA, fabricante de insumos para la industria alimenticia, solicitó estudiantes de Diseño Industrial para realizar modelado 3D, planos y codificación de artículos, con una asignación de $500.000. La firma ya había abierto una convocatoria similar en octubre de 2025 por el mismo monto.

En marzo, LSG Sky Chefs, empresa de catering aéreo de Ezeiza, buscó estudiantes de Diseño Industrial, Ingeniería en Energía Eléctrica y Gestión del Mantenimiento para analizar procesos de producción, diseñar layouts y controlar etiquetas, también por $500.000.

En abril, Distribuidora Florida SRL, dedicada al rubro de las carnes, convocó a estudiantes de Tecnología de los Alimentos para controlar procesos de planta en Florida Oeste y monitorear temperaturas. La asignación ofrecida fue de $480.000.

Durante mayo, la farmacéutica de nanotecnología Nanox Release Technology requirió estudiantes de Biotecnología para calibrar equipos, analizar materias primas y preparar documentación regulatoria, por $700.000.

Las convocatorias exigen tener aprobadas materias específicas y contemplan jornadas de entre cuatro y cinco horas diarias. La UNaHur publica llamados de este tipo para empresas de la zona al menos desde 2024.

El régimen de pasantías y los derechos laborales

La Ley 26.427 establece que las pasantías educativas no constituyen una relación laboral. Por ese motivo, se abonan mediante una asignación estímulo no remunerativa, calculada en función del convenio colectivo de la empresa, sin aguinaldo ni aportes jubilatorios y por períodos limitados. El Reglamento General de Pasantías de la UNaHur establece estas mismas condiciones.

Según el planteo del artículo, controlar procesos y temperaturas en planta, diseñar layouts de producción, revisar etiquetas, calibrar equipos o analizar materias primas son tareas de control de calidad y de línea comparables a las de trabajadores efectivos. Sostiene que, aunque quienes realizan las pasantías aportan valor a la producción, reciben menos ingresos, no perciben aguinaldo, no realizan aportes y carecen de estabilidad.

El texto también cuestiona la rotación de estudiantes, ya que las pasantías finalizan cada dos a seis meses y son ocupadas por nuevas personas, sin generar el derecho a efectivización. De acuerdo con esa mirada, este mecanismo permite a las empresas contar con personal temporal y reducir los costos de reclutamiento, dado que la universidad publica las convocatorias, filtra postulantes según las materias aprobadas y acerca perfiles ya formados.

En un video difundido por la UNaHur, el director de I+D de Nanox, Juan Michalowski, explicó que la empresa buscó pasantes en universidades del conurbano por la dificultad de encontrar perfiles técnicos específicos en bases de datos laborales generales. En sus palabras, el contacto con la UNaHur simplifica el proceso y acerca a la compañía personas altamente capacitadas.

Empresas, ingresos y rentabilidad

El artículo menciona que LSG Sky Chefs forma parte de LSG Group, el grupo internacional de catering aéreo adquirido en octubre de 2023 por el fondo de inversión Aurelius. Ese año, LSG Group facturó 2.347 millones de euros y registró un EBITDA ajustado de 142 millones de euros.

Por otra parte, señala que Nanox produce versiones nacionales de medicamentos nanotecnológicos de alto costo que antes eran importados y que, junto con Varifarma, recibió préstamos subsidiados y aportes no reembolsables del Estado.

Sobre una carga de 20 horas semanales, equivalente a unas 87 horas mensuales, el cálculo presentado estima que la hora de trabajo de un pasante de la UNaHur vale entre $5.500 y $8.100, de acuerdo con las asignaciones ofrecidas.

El texto afirma que los pasantes no están incluidos en el convenio colectivo de la planta, no son representados por el sindicato y no ocupan un lugar central en la agenda del centro de estudiantes.

Una comunidad estudiantil atravesada por la informalidad

El informe sociodemográfico de la UNaHur sobre ingresantes de la segunda inscripción de 2025 muestra que, entre quienes informaron su situación laboral, el 60,4% trabajaba y otro 11,9% estaba buscando empleo.

Además, el 32,1% no contaba con obra social ni prepaga. Dentro de ese grupo, el 63,6% trabajaba, una situación que la propia universidad identifica como posible indicador de empleo no registrado. El artículo sostiene que una parte significativa de los estudiantes podría llegar a la universidad desde condiciones de precariedad laboral.

Según datos del INDEC, durante el segundo trimestre de 2026 el 45% de las personas ocupadas en los principales aglomerados urbanos del país —unas 6,1 millones de personas— trabajaba en la informalidad. Con una canasta básica total para una familia tipo de $1.605.497 en agosto, las pasantías mencionadas cubren entre el 30% y el 44% de ese valor.

Reclamos y propuestas

El artículo propone que todos los convenios entre la universidad y las empresas sean públicos y debatidos en un Consejo Superior democratizado, con voz y voto para estudiantes, docentes y nodocentes. También reclama que se informe cuántos pasantes pasaron por cada compañía, bajo qué condiciones lo hicieron y cuántos fueron efectivizados.

Asimismo, plantea que si una empresa busca incorporar a un estudiante debe contratarlo bajo las mismas condiciones que al resto de sus trabajadores: con el mismo convenio, salario y derechos. El texto rechaza el uso de pasantías para rotar personal y pagar menos.

Entre sus propuestas figura una jornada de 6 horas diarias, 5 días a la semana, sin reducción salarial: 30 horas semanales para distribuir el trabajo entre ocupados y desocupados. Un cálculo de La Izquierda Diario estimó que aplicar esa medida solo en las 12.000 grandes empresas del país permitiría crear alrededor de 900 mil puestos de trabajo. Como contraste, el artículo cita el caso de más de 5.300 personas inscriptas para 400 puestos en Villa Crespo.

Finalmente, cuestiona a la conducción del centro de estudiantes por no pronunciarse sobre estas problemáticas e impulsa los comités junto a Myriam Bregman. La propuesta busca reunir a estudiantes, docentes, trabajadores estatales y empleados de fábricas para coordinar las luchas desde abajo, mediante asambleas y un programa propio, vinculando la defensa del presupuesto universitario con la situación de los pasantes y la oposición a la reforma laboral de Milei, la Ley 27.802, vigente desde marzo.