Sainz se reivindica en el inicio de un Mundial ya escrito

El Gran Premio de Baréin arrancó con una demostración de poderío de Max Verstappen, quien con un paseo marcial en la primera cita del año, aplastó a sus rivales y se llevó la victoria. Sin embargo, el dominio del tricampeón del mundo no ofreció el espectáculo que muchos ansiaban ver en la temporada. En el podio, Verstappen fue acompañado por Sergio Pérez y un sorprendente Carlos Sainz, el cual comenzó la temporada mojándole la oreja a su compañero de equipo, Charles Leclerc.

Fernando Alonso, un veterano de la pista, experimentó un baño de realidad. A pesar de salir sexto tras un sábado positivo, acabó en la novena posición. El asturiano luchó con una notable falta de velocidad en su AMR24, un problema que supuestamente había sido solucionado en el desarrollo de su monoplaza. La falta de rendimiento fue evidente desde el inicio de la carrera, lo que deja dos posibilidades: o se mejora con lo poco que se puede hacer, o se debe reiniciar todo desde cero.

Aunque Sainz tenía opciones de llegar a la cima, se quedó corto en su ataque a Russell en la salida. Los 350 metros hasta la primera curva no fueron suficientes para superar al piloto de Mercedes. Sin embargo, esta situación resultó en un beneficio para Verstappen, que rápidamente mostró su fuerza y determinación para intentar lo imposible: cazar a Russell.

Por otro lado, Pérez, a pesar de arrancar quinto, exhibió la superioridad del RB20 para consolidarse como el escudero de Verstappen, el primer ganador de la temporada. La batalla por el tercer puesto estuvo muy disputada, con Leclerc enfrentando más dificultades de las esperadas y siendo superado rápidamente por su compañero Sainz y otros pilotos.

Para Alonso, la primera parte de la carrera fue una dura batalla para mantenerse. A pesar de sus predicciones de una novena posición, pronto se encontró luchando por mantener su lugar. Su compañero, Lance Stroll, tuvo aún peor suerte, quedando relegado tras un golpe en la primera curva.

Sainz mostró su garra con una temprana parada en los boxes, lo que le permitió superar a Russell. Este último pronto se encontró luchando con Leclerc, quien tuvo problemas para mantenerse en los lugares de privilegio. La carrera resultó ser más aburrida y monótona de lo esperado, con pocos adelantamientos y mucho respeto entre los pilotos, conscientes de la necesidad de gestionar sus fuerzas para un año con 24 grandes premios.

Lewis Hamilton, terminó la carrera en la séptima posición, en una prueba en la que condujo durante buena parte con el asiento rajado, demostrando su habilidad y mérito al volante.

Alonso, por su parte, luchó más de lo esperado para sumar esos dos puntos. Tras un viernes prometedor, pronto se encontró fuera de toda opción de pelea, lo que parece ser un presagio sombrío para el resto de la temporada. La notable falta de velocidad detectada en el AMR24 es una mala noticia para las esperanzas que se habían depositado en él. “Esta es la realidad”, se resignaba un Alonso resignado.

En este Gran Premio, la apuesta española no fue por el coche verde de Alonso, sino por el rojo de Sainz. Con este inicio de temporada, los aficionados esperan con ansias las próximas carreras, donde los pilotos tendrán la oportunidad de mejorar, ajustar y, con suerte, ofrecer el espectáculo que todos esperan ver.

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