La democratización de las estadísticas avanzadas ha provocado un abuso de datos en el deporte actual. En el baloncesto, estas métricas pueden ser una gran herramienta para entender y explicar lo que sucede en la cancha, siempre y cuando se les dé el contexto necesario. Pero, cuando se utilizan incorrectamente, pueden ser un arma arrojadiza que niega la posibilidad de que exista otro punto de vista. Este es el caso de las Finales de la NBA de 2024, en las que Jayson Tatum es un personaje central.
Si nos limitamos a las hojas de registros, las estadísticas de Tatum son las siguientes: 43,2% en tiros de dos, 29,6% en triples y 84,6% en tiros libres. En comparación, su compañero Jaylen Brown, candidato al MVP de las Finales, tiene un 75,8% en tiros de dos y un 25% en triples. Por otro lado, la estrella rival, Luka Doncic, tiene un 47,3% de campo. Aun así, Tatum está a punto de firmar las Finales más desacertadas desde LeBron James en 2007.
Estos números, sin embargo, no reflejan la verdadera contribución de Tatum a los Celtics. El jugador de Duke ha sido fundamental en la creación ofensiva del equipo, no solo en términos de anotación, sino también en la producción, organización y distribución de oportunidades. El sistema de Joe Mazzulla le da una gran importancia a los exteriores, lo que requiere una gran responsabilidad a la hora de generar tiros liberados.
La función de Tatum en estos playoffs y la temporada en general ha variado considerablemente en comparación con la temporada pasada. De sus manos han salido 17,6 puntos de los Celtics solo por sus pases de canasta, que junto a su producción anotadora, representan el 37% de los puntos del conjunto verde.
Pero el valor y la trascendencia de Jayson Tatum en estas finales van más allá de las estadísticas. Su toma de decisiones, determinación y seguridad a la hora de poner el balón en juego y encontrar a un compañero en posición ventajosa para anotar son prueba de ello. La confianza y la soltura que desprende bajo la presión defensiva a la que los Mavs le están sometiendo son reflejo de su carácter.
En lo que va de finales, Tatum está promediando 7,3 asistencias con apenas 3,7 pérdidas, una seguridad que los Celtics valoran en la creación ofensiva. Este dato coloca a Tatum prácticamente al mismo nivel que Nikola Jokic en 2023 (2,12), Stephen Curry en 2022 (2,0) o Giannis Antetokounmpo en 2021 (2,14) con un usage igual o superior al 28%.
La percepción de Tatum podría ser aún más positiva si los Celtics hubieran conseguido más canastas en situaciones de lanzamiento liberadas. Contra los Mavs, los Celtics están lanzando al 33,9% de tres, lo que perjudica la posibilidad de escaparse en el marcador y que el volumen de asistencias se incremente.
En los tres partidos jugados hasta ahora, ha habido muchas acciones en las que, con Tatum como iniciador, los Celtics han conseguido anotar gracias a su visión para dividir, doblar y encontrar al compañero en posición ventajosa. Esto no siempre resulta en una asistencia, pero sí permite iniciar la jugada, creando una ventaja que explica en gran medida el rendimiento de Boston.
El baloncesto es demasiado complejo como para reducirlo al simple binarismo de acierto-error. Encontrar los matices entre tanta polarización es necesario para obtener perspectiva. Por eso, es fundamental concentrarse en lo que sucede en la cancha, en el juego puro, más allá de los números básicos.
Las defensas de ambos equipos han estructurado sus planes en función de una serie de directrices. En el caso de Boston, han optado por negar la posibilidad de anotar a cualquier jugador que no sea Luka Doncic o Kyrie Irving. Por otro lado, Dallas ha centrado su atención, casi exclusivamente, en Tatum, desplegando múltiples tipos de defensas y estrategias para limitar ofensivamente al jugador.
Si los Celtics cierran la serie y hacen valer su 3-0 a favor, no cabe duda de que Jaylen Brown será el favorito al MVP de las Finales. Pero no es menos cierto que el trabajo de Jayson Tatum ha sido y está siendo el pilar más importante detrás del éxito del equipo verde.
