Un reciente estudio ha arrojado luz sobre la creciente amenaza de los microplásticos, demostrando que estos contaminantes minúsculos están presentes en el organismo de las personas y podrían estar llegando a nuestros cuerpos de diversas formas, incluyendo a través de las mamaderas para bebés. Numerosos estudios han demostrado la existencia de estos residuos en los humanos, y ahora, la nueva investigación indica que nadie está exento de la exposición a los microplásticos.
Este estudio ha sido liderado por la universidad Trinity College Dublin en Irlanda. Los hallazgos de la investigación revelaron que las mamaderas fabricadas a partir de polipropileno para lactantes (PP-IFB), un material comúnmente utilizado en la fabricación de biberones, pueden liberar hasta 16 millones de microplásticos y billones de nanoplásticos aún más pequeños por litro.
El factor común a lo largo de la investigación es que esta liberación de microplásticos ocurre cuando la mamadera se somete a temperaturas superiores a los 25°C. Este rango de temperatura es superado con frecuencia durante la preparación de leche para bebés.
Para profundizar en este hallazgo, los investigadores solicitaron la participación de colegas de 48 países para realizar una encuesta global y medir la exposición de los bebés de un año a los microplásticos.
La prueba se llevó a cabo durante 21 días en mamaderas fabricadas a base de polipropileno. Los resultados revelaron que los biberones que contienen este compuesto liberan hasta 16.200.000 de partículas de microplásticos por litro, luego de ser expuestos a altas temperaturas.
Las mediciones indicaron que la liberación de microplásticos ocurre tanto durante la preparación de fórmulas para bebés como durante los procesos de esterilización de las botellas.
“Siguiendo las pautas actuales para la esterilización de mamaderas y la preparación de fórmulas de alimentación, el nivel de exposición diario promedio para los bebés es superior a 1 millón de microplásticos. Oceanía, América del Norte y Europa tienen los niveles más altos de exposición potencial, con 2.100.000, 2.280.000 y 2.610.000 partículas por día, respectivamente”, indica el trabajo.
A pesar de estos hallazgos alarmantes, aún queda por determinar cómo la liberación de estas partículas podría afectar a la salud de los menores. “Resaltamos la necesidad urgente de evaluar si la exposición a microplásticos en estos niveles representa un riesgo para la salud infantil”, concluye el informe.
El polipropileno es el compuesto más utilizado para la fabricación de biberones, lo que eleva la importancia de este hallazgo. Además, este material también es usado para la fabricación de otros utensilios como hervidores y loncheras de comida.
Este estudio pone de manifiesto la necesidad de una mayor conciencia y regulación en torno a los microplásticos, así como de una mayor investigación sobre los posibles efectos para la salud que estos pueden tener, especialmente en los bebés, que son los más vulnerables a los efectos de estos contaminantes.
