Palpitando la tradición: Familias ya comienzan a ocupar sus terrenos en La Pampilla de Coquimbo

Con la llegada del mes de septiembre, la ciudad de Coquimbo, Chile, se prepara para celebrar sus festividades patrias tradicionales, conocidas como La Pampilla. Este evento es una celebración de la cultura chilena y una oportunidad para que las familias se reúnan y compartan en un ambiente festivo.

La Pampilla es una de las fiestas más grandes de Chile y se celebra cada año en un gran terreno en Coquimbo. Durante una semana, la zona se transforma en un gran camping donde las familias instalan sus tiendas y disfrutan de una variedad de actividades, como juegos tradicionales, asados familiares, bailes y más.

José Luis Pizarro, un residente de Coquimbo, explica lo importante que es esta tradición para él y su familia. «Yo sigo la tradición de mis papás, de mi viejo que en paz descanse. Nosotros nos veníamos con las cosas en un carretón y nos instalábamos donde está la piedra del Club de Leones, antes de que cerraran», compartió. Ahora, con su propia familia, continúa con la tradición y espera que sus hijos la mantengan en el futuro.

La Pampilla es un evento que se celebra con gran entusiasmo y alegría. Las familias comienzan a llegar en agosto para reservar su espacio y se quedan hasta el 21 de septiembre. «Empezamos a venir en agosto, los días domingo a cuidar el terreno, y el 12 o 13 nos instalamos y nos quedamos hasta el 21 (de septiembre). Incluso salimos a trabajar desde acá», explica Pizarro.

Otra residente de Coquimbo, María Moyano, ha estado acampando en La Pampilla desde que su hija, que ahora tiene 29 años, tenía solo 7 meses. «Unos amigos de mi esposo nos invitaron a acompañarlos y aunque al principio solo veníamos por el día, nos dijeron que nos quedáramos a acampar, que ellos nos cuidaban el ladito y ahí empezamos», recordó.

La hermana de María, Marcela Moyano, describe la tradición como «lo más lindo que tenemos en Coquimbo». Y es que, la Pampilla es más que solo una festividad; es una celebración de la comunidad y la cultura chilena. Incluso han recibido visitantes de otros países, como España, que han quedado impresionados con la belleza y el espíritu festivo de la celebración.

Juan Rojas, otro coquimbano y asistente habitual a La Pampilla, habla sobre la importancia de preservar las tradiciones locales. «Esta es una tradición familiar que viene de mis abuelos y que espero transmitir a mis hijos y nietos, los que no tengo ninguna duda que seguirán viniendo, porque les gusta», señala. Rojas, sin embargo, espera que se tomen medidas para proteger y promover las actividades tradicionales, como las carreras de caballos, las ramadas y los juegos típicos.

Freddy López, otro residente de Coquimbo, ha estado acampando en La Pampilla desde que tiene memoria. Para él, la Pampilla es una oportunidad para pasar tiempo de calidad con su familia. A pesar de haber dejado de asistir durante algunos años debido a la muerte de su suegra, López y su familia han decidido retomar la tradición y continuarla con las generaciones más jóvenes.

La Pampilla es más que una simple celebración; es una oportunidad para que las familias se reúnan, compartan y celebren su herencia cultural. A pesar de las dificultades que pueden surgir al acampar al aire libre, el espíritu festivo y la alegría de compartir en familia y amigos superan cualquier inconveniente. Como dice López, «los que somos pampilleros y coquimbanos no nos importa la tierra».

Este evento es un claro ejemplo de cómo las tradiciones pueden unir a las familias y comunidades, y cómo estas pueden ser pasadas de generación en generación, manteniendo viva la cultura y la historia de un lugar.

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