El Senado de Brasil aprueba el fin de la jornada 6x1 y reducirá las horas de trabajo

El Senado brasileño aprobó con 75 votos la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 221/2019, que elimina el régimen laboral 6×1, compuesto por seis días de trabajo y uno de descanso, sin reducir los salarios. La medida fue presentada como una conquista de la clase trabajadora frente a la precarización laboral y la extrema derecha.

La enmienda garantiza dos días de descanso semanal remunerado para las personas con empleo registrado. No alcanzará a quienes trabajan de manera informal o son autónomos. Además, establece que la jornada deberá disminuir a 42 horas semanales en los próximos dos meses y a 40 horas un año después, sin recortes salariales. Para que entre en vigor solo resta la promulgación del presidente del Senado, Davi Alcolumbre.

Un único rechazo y el retroceso de la derecha

El único senador que votó en contra fue Hamilton Mourão, exvicepresidente de Jair Bolsonaro. El Partido Liberal, vinculado a los Bolsonaro, y el resto de la extrema derecha terminaron respaldando en bloque la iniciativa, luego de haber realizado diversas maniobras para bloquearla.

La iniciativa cuenta con un respaldo de entre el 70% y el 80% de la población, de acuerdo con el artículo original. El amplio apoyo se relaciona con el reclamo de disponer de más tiempo para el descanso, la familia y el ocio. Ante ese escenario, la oposición abierta a la propuesta suponía un costo político que la derecha no quiso asumir.

La posición de Flávio Bolsonaro

Aunque la extrema derecha votó favorablemente, el texto sostiene que no abandonó su programa. Flávio Bolsonaro no asistió a la sesión y emitió su voto de forma remota siguiendo la indicación de su bancada. Al mismo tiempo, envió una señal a los empresarios de que, si resulta elegido presidente, promoverá cambios en la nueva norma.

Su propuesta sería impulsar la denominada PEC de las Horas Flexibles. Según el artículo, esta iniciativa dejaría sin efecto en los hechos la eliminación de la jornada 6×1, al instaurar un sistema en el que los empleadores definirían los días y las horas trabajadas por cada persona bajo el argumento de la “libertad de negociación”.

Esta orientación se vincula con la reforma laboral y la ley de tercerización irrestricta, medidas que la derecha buscaría profundizar apoyada en su fortaleza electoral.

Más allá del resultado electoral

El artículo cuestiona que, durante sus años de gobierno, Lula no haya planteado la derogación de la reforma laboral aprobada después del golpe institucional de 2016, durante el gobierno de Michel Temer. También señala que no impulsó previamente una reducción de la jornada, pese a la existencia del movimiento brasileño VAT, Vida Além do Trabalho, o Vida más allá del Trabajo.

De acuerdo con esa mirada, el actual respaldo a la ley conocida como el fin del 6×1 estuvo influido por la búsqueda de votos para la segunda vuelta electoral, a diez días de su realización. El mismo cálculo habría llevado al bolsonarismo a apoyar la medida para evitar una pérdida de votos de Flávio Bolsonaro.

La derecha salió fortalecida de la primera vuelta y busca utilizar ese capital para avanzar contra derechos laborales. Sin embargo, la votación en el Senado muestra, según el texto, que una fuerza que se impone en las urnas puede verse obligada a aceptar reclamos cuando la presión de los trabajadores y el respaldo social los vuelven inevitables.

La aprobación es presentada no como un cierre, sino como un punto de apoyo para organizar la lucha por la derogación de la reforma laboral, la reforma previsional y la ley de tercerización irrestricta. El artículo sostiene que esa misma fuerza puede enfrentar los planes de Flávio Bolsonaro y de la extrema derecha.