Centros de estudiantes de institutos terciarios participaron el 15 de octubre de una movilización junto a universitarios, docentes, jubilados y el colectivo de discapacidad. La protesta tuvo entre sus principales consignas el rechazo al DNU 70/23, cuestionado por favorecer a los empresarios y avanzar sobre los derechos de los trabajadores.
Más de seis centros de estudiantes terciarios formaron parte de la jornada, que también permitió instalar sus reclamos y abrir una instancia de organización interterciaria. Desde estos espacios plantearon la necesidad de sostener esa fuerza mediante asambleas y mandatos de base.
Según expresaron, existe malestar y disposición a enfrentar las políticas de ajuste de Javier Milei y Jorge Macri. Cuestionaron, en ese sentido, la reforma laboral impulsada por el Gobierno, al considerar que profundiza la precarización y facilita los despidos. Entre las medidas señaladas figura la extensión del período de prueba laboral a ocho meses en determinadas contrataciones.
La movilización fue precedida por una acción realizada el martes en Callao y Corrientes, impulsada por estudiantes del IFTS 13, el ISTLyR, el Alicia Moreau de Justo, el Joaquín V. González, el Normal 8, el Normal 1 y el Arranz, entre otros institutos. La actividad buscó visibilizar reclamos vinculados con las condiciones de cursada, los planes de estudio y el funcionamiento de las instituciones. La convocatoria reunió a más de 150 estudiantes y docentes.
Durante la jornada también se conformó una instancia de coordinación interterciaria y se manifestó solidaridad con un docente detenido luego del corte. Desde los centros de estudiantes sostuvieron que la respuesta represiva debe ser enfrentada con mayor organización, participación y unidad entre estudiantes y trabajadores.
El debate sobre la falta de paro
Los sectores participantes señalaron que numerosos trabajadores de la educación que estudian en institutos terciarios no pudieron asistir a la movilización por sus horarios laborales, o llegaron cuando la Policía comenzó a reprimir. En ese marco, cuestionaron que las conducciones mayoritarias de UTE, la CGT y las CTA no hayan convocado a un paro general que facilitara una participación masiva.
También criticaron a UTE por la firma de paritarias con aumentos del 1%, sin un debate democrático previo con la docencia sobre esa propuesta. Consideraron que esos acuerdos dejan a los trabajadores ante salarios que pierden frente a la inflación y condiciones laborales cada vez más complejas.
Desde esta posición, reclamaron que los sindicatos impulsen asambleas, consulten a sus bases y elaboren un plan de lucha. Además, remarcaron que, mientras miles de personas se movilizaban contra el DNU, no hubo quórum en el Congreso para debatir y avanzar con su derogación.
La falta de quórum fue atribuida a una responsabilidad política de los diputados que no asistieron a la sesión. Entre los ausentes, mencionaron a legisladores radicales y peronistas. También cuestionaron a Emiliano Yacobitti por su posicionamiento frente a la política represiva de Patricia Bullrich.
Asambleas y coordinación entre terciarios
La instancia interterciaria acordó una próxima fecha para continuar las acciones contra el ajuste de Jorge Macri en los institutos. Los estudiantes denunciaron que el desfinanciamiento que afecta a las universidades también se expresa en los terciarios de la Ciudad mediante modificaciones en los planes de estudio, cierres de comisiones, restricciones a las inscripciones y decisiones tomadas sin la participación correspondiente de las comunidades educativas.
Como próximo paso, propusieron impulsar asambleas en cada instituto y llegar a la siguiente reunión interterciaria con mandatos de base. El objetivo es debatir medidas, involucrar a estudiantes y docentes y construir una respuesta común frente a los distintos ataques.
La movilización también destacó la confluencia entre el movimiento estudiantil universitario, docentes, jubilados, el colectivo de discapacidad y sectores socioambientales. Para los centros de estudiantes, estos conflictos forman parte de un modelo que descarga la crisis sobre quienes tienen menos recursos y protege los intereses de los grandes empresarios.
Finalmente, plantearon que la resistencia por sectores y las movilizaciones aisladas no alcanzan para derrotar el ajuste. Por eso, reclamaron profundizar la coordinación desde abajo mediante asambleas, plenarios y mandatos, exigir a las centrales sindicales que rompan con la tregua y preparar una huelga general que paralice el país y unifique las luchas contra las políticas de Milei y Jorge Macri.
