La misteriosa muerte de dos niños en Guayacán, una pequeña localidad chilena, ha sido objeto de investigación durante muchos años. El periodista Mauricio Palma, natural de Coquimbo, ha dedicado una significativa parte de su carrera a desentrañar este misterio. Concluyó que los niños, Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, murieron en un derrumbe mientras jugaban en una cueva el 24 de diciembre de 1973, una afirmación que plasma en su libro «La Navidad más triste de Coquimbo».
El caso ha estado rodeado de especulaciones y teorías desde el principio. Durante años, se rumoreó que los menores habían sido asesinados por militares tras el Golpe de Estado de septiembre de 1973. Esta teoría, que Palma oyó desde que era un niño, fue lo que inicialmente le impulsó a investigar el caso. Quería no solo descubrir la verdad sobre cómo murieron los niños, sino también encontrar a los responsables de sus supuestos asesinatos.
Sin embargo, a medida que avanzaba su investigación, los datos y las pruebas existentes, así como las declaraciones de algunos testigos que entrevistó, lo llevaron a una conclusión diferente. Según Palma, los niños murieron en un derrumbe, como indicaban la posición de los cuerpos y los documentos tanatológicos. Los cuerpos no presentaban heridas de bala ni rastros de pólvora. Uno solo tenía un orificio en el cráneo, que se produjo cuando uno de los menores que descubrieron los cadáveres intentó moverlo con un palo.
El juez Vicente Hormazábal, quien también está investigando el caso, aún no ha llegado a una conclusión definitiva. Sin embargo, ha declarado que está considerando la teoría del derrumbe. Al igual que Palma, Hormazábal ha interrogado a las personas que participaron en la búsqueda de los niños, incluyendo a los familiares y a otros residentes de la zona. Pero a pesar de la evidencia, muchos vecinos y personas que participaron en la búsqueda aún creen que los menores fueron asesinados.
La madre de uno de los niños, Eugenia Moraga, ha expresado en varias ocasiones su convicción de que su hijo y su amigo fueron asesinados. Recordó que miembros de la policía de la época le dijeron que «les dispararon de los estanques». A pesar de los esfuerzos por localizar a estos policías a lo largo de las décadas, todos los intentos han resultado infructuosos.
El 24 de diciembre de 1973, los niños Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy desaparecieron. A pesar de la incansable búsqueda de sus padres y vecinos de Guayacán, no se encontró rastro de ellos. No fue hasta 1977 que sus cuerpos fueron descubiertos enterrados en un sector que había sido rastreado muchas veces.
El misterio que rodea la muerte de estos menores sigue sin resolverse por completo. Aunque las teorías sobre su muerte varían, todas apuntan a un final trágico para estos niños inocentes. La esperanza es que, a medida que continúen las investigaciones, se descubra la verdad y se haga justicia para Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy.
