Autodefensa: Alberto Fernández afirma que su expareja tenía un ojo morado por "un tratamiento" para las arrugas

En un escenario dominado por un escándalo mediático y judicial, el expresidente Alberto Fernández ha salido al paso de las acusaciones de violencia de género presentadas por su ex pareja, Fabiola Yáñez. Fernández sostiene que las marcas identificables en la cara de Yáñez son resultado de un tratamiento estético y no de un golpe, contradiciendo las afirmaciones de Yáñez.

En una entrevista con Horacio Verbitsky, publicada en El Cohete a la Luna, el exmandatario argentino argumentó que las imágenes que muestran a Yáñez con un ojo morado son el resultado de una reacción a un tratamiento estético, negando cualquier forma de agresión física. Fernández afirmó que Yáñez se sometió a un procedimiento para atenuar arrugas, lo cual, en su opinión, podría haber causado el hematoma visible en las fotografías que han sido ampliamente difundidas por los medios.

Fernández también cuestionó por qué Yáñez se habría sometido a un tratamiento de fertilidad para tener un hijo con él si era un maltratador. Además, el expresidente también cuestionó la falta de testimonios de personas a quienes Yáñez hubiera contado sobre el supuesto maltrato. Fernández mencionó su larga relación con Marcela Luchetti y Vilma Ibarra, sosteniendo que nunca hubo un solo incidente de agresión contra ellas.

Por otro lado, Yáñez expresó su miedo y afirmó ser víctima de hostigamiento por parte de Fernández en una entrevista publicada por el portal Infobae. Yáñez aseguró que Fernández la había amenazado con quitarse la vida si ella tomaba ciertas acciones. Esta entrevista es la primera que concede la experiodista de 43 años desde que denunció a Fernández por violencia de género, tras la aparición de fotografías que la muestran con golpes y hematomas en un brazo y en el rostro.

El juez argentino a cargo del caso, Julián Ercolini, ha dispuesto reforzar la custodia que protege a la ex primera dama en Madrid, donde reside con su hijo de dos años, producto de su relación de más de una década con Fernández. Yáñez también relató cómo se habían puesto inhibidores en su casa, lo que impedía que pudiera salir. A su vez, solicitó que la justicia investigue el asunto.

Además de las acusaciones de violencia física, Yáñez también denunció sufrir «acoso telefónico y terrorismo psicológico» por parte del exmandatario. Según ella, muchas personas estaban al tanto de la supuesta situación de violencia en la pareja mientras ambos convivían en la residencia presidencial de Buenos Aires, pero no recibió ayuda.

La justicia, por su parte, allanó la vivienda de Fernández en Puerto Madero e incautó su teléfono móvil. También se le impusieron medidas de restricción, como la prohibición de salir del país. Sin embargo, Fernández niega todas las acusaciones y sostuvo en las redes sociales que «La verdad de los hechos es otra».

En el plano judicial, la causa contra Fernández continúa avanzando. El fiscal Carlos Rívolo y el juez Ercolini llevan adelante la investigación, que se centra en determinar si las lesiones que presenta Yáñez fueron producto de una agresión física por parte de Fernández, un delito que podría conllevar una pena máxima de dos años de prisión. Fernández, por su parte, solicitó que el caso sea trasladado al juzgado federal de San Isidro, alegando que existe un sesgo político en el proceso.

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