La historia del fútbol sudamericano está llena de rivalidades y enfrentamientos épicos, pero hay una constante que persigue a la selección de Chile: nunca ha podido ganarle a Argentina en suelo trasandino. Este desafío histórico se presenta nuevamente en la séptima jornada del proceso de clasificación sudamericano para el Mundial de Norteamérica 2026. Cada vez que la Roja visita a los albicelestes, lo hace con la necesidad de obtener un resultado que la acerque a la clasificación mundialista.
El duelo de esta noche no es la excepción. Sin embargo, el reto para la delegación nacional es doblemente complejo debido al discreto momento futbolístico que atraviesa, sumado al tremendo nivel del equipo local, que ostenta el bicampeonato de América. Son dos realidades muy opuestas en busca de un objetivo común: llegar a Estados Unidos, Canadá y México en 2026.
El cuadro dirigido por Lionel Scaloni se encuentra en el primer lugar de la clasificación con 15 puntos, tras registrar cinco triunfos y una derrota en las seis primeras jornadas de las eliminatorias. Por su parte, la Roja tiene solo 5 puntos y se ubica en el octavo lugar, fuera de los puestos de clasificación. A falta de 11 partidos, Paraguay, con igual puntaje que Chile pero mejor diferencia de gol, se quedaría con la plaza para la repesca.
En medio de este escenario, la misión que encabeza Ricardo Gareca viajó ayer por la tarde a Buenos Aires, donde esperará el duelo de esta noche a las 20:00 horas. El equipo chileno apuesta a obtener un excelente resultado para enfrentar a Bolivia en la octava fecha con confianza y mejor ubicados de cara a lo que será la segunda rueda.
LAS BAJAS
Sin embargo, un tema que también ha sido recurrente para la delegación chilena son las lesiones de sus jugadores. Gareca, quien tendrá su debut como entrenador de Chile en estas eliminatorias tras asumir el cargo a comienzos de este año, sufre por las ausencias de sus dirigidos. A las ya consabidas ausencias de Alexis Sánchez e Igor Lichnovsky, que ni siquiera llegaron a ser convocados, se sumaron las de Diego Valdés (América de México) y Bruno Barticciotto (Talleres), quienes llegaban en un buen momento de juego. Además, tampoco podrá utilizar a Gabriel Suazo, lateral izquierdo del Toulouse francés, que se encuentra suspendido.
El enfrentamiento de esta noche será el primero entre ambos equipos tras el triunfo argentino por 1-0 en la fase de grupos de la Copa América, de la que Chile fue eliminado sin marcar goles, tras empatar con Canadá y Perú. Para cortar con esa sequía goleadora, se espera que el «Tigre» incluya desde el inicio al delantero del Southampton inglés Ben Brereton Díaz, suplente durante la Copa América. Estará acompañado en el ataque por Darío Osorio, del Midtjylland danés, y de Víctor Dávila, del CSKA de Moscú.
Posteriormente, Chile volverá a Santiago para enfrentar a Bolivia, mientras que Argentina viajará a Barranquilla para medirse con Colombia. La necesidad de un resultado positivo es imperiosa para la Roja, no solo para mejorar su posición en la tabla, sino también para ganar confianza de cara a los próximos compromisos. La historia y las estadísticas no juegan a favor de Chile, pero el fútbol siempre tiene espacio para las sorpresas y las hazañas.
El contexto histórico y las actuales circunstancias hacen que este partido sea crucial para ambas selecciones. Para Chile, el objetivo es romper la maldición histórica y obtener su primera victoria en territorio argentino. Para Argentina, consolidar su posición de liderazgo en la clasificación y demostrar por qué es el bicampeón de América.
La presencia de estrellas como Lionel Messi y Ángel Di María en el equipo argentino añade un extra de dificultad para la Roja, que deberá apelar a su mejor versión y a la estrategia de Gareca para contrarrestar el poderío albiceleste. Las ausencias por lesión y suspensión complican aún más el panorama para Chile, pero el fútbol es un deporte impredecible y cualquier cosa puede suceder en los 90 minutos de juego.
El apoyo de la afición también jugará un papel importante en este enfrentamiento. Mientras que el público local estará enardecido apoyando a su selección, los chilenos tendrán que sobreponerse a la presión del estadio y enfocarse en su objetivo. Las eliminatorias sudamericanas siempre han sido una prueba de fuego para los equipos, y este partido no será la excepción.
El fútbol es un deporte que despierta pasiones y une a los fanáticos en torno a un mismo objetivo. Para los chilenos, este partido representa una oportunidad de oro para cambiar la historia y dar un paso importante hacia la clasificación mundialista. Para los argentinos, es una ocasión para reafirmar su dominio en la región y seguir sumando puntos en su camino hacia el Mundial de 2026.
La expectativa es alta y las emociones están a flor de piel. Ambos equipos saben lo que está en juego y darán lo mejor de sí en el campo de juego. La historia, las estadísticas y las circunstancias actuales se entrelazan para crear un escenario de alta tensión y competitividad. El resultado final será decisivo para las aspiraciones de ambas selecciones y marcará un capítulo más en la rica historia del fútbol sudamericano.
