Los Phoenix Suns, liderados por las estrellas Devin Booker y Kevin Durant, han sufrido su segundo abandono consecutivo en los playoffs de la NBA sin llegar a las finales de conferencia. Este golpe viene después de su eliminación en las semifinales en 2023 contra los Denver Nuggets, bajo el liderazgo de Chris Paul y el entrenador Monty Williams. Este año, con Bradley Beal como la tercera estrella y Frank Vogel como entrenador, han caído antes, con los Timberwolves de Minnesota dominando la serie.
Algunos podrían considerar estos resultados como un fracaso para los Suns, y lamentablemente, el futuro no parece mucho más prometedor. Actualmente, los Suns son víctimas del nuevo convenio colectivo debido a sus decisiones de traspasar a Durant y Beal.
El futuro de Frank Vogel como entrenador es una incógnita, a pesar de los rumores de que su último partido pudo haber sido con los Suns. Sin embargo, la mayor preocupación no es el entrenador, sino la plantilla. Los Suns se enfrentan al desafío de mejorar un equipo que carece de profundidad para competir con los favoritos, lo cual es complicado dada su situación salarial y la falta de activos para solucionarla.
Actualmente, los Suns tienen siete contratos garantizados para el próximo año, que suman más de $194 millones. Con estos contratos, ya superan el límite salarial y los dos aprons que regulan los salarios en el nuevo convenio colectivo. Esto limita su capacidad para realizar traspasos, enviar dinero o recibir salarios más altos de lo que envían.
Los Suns también tienen cuatro jugadores con una opción de jugador que tendrán que decidir si continúan o no con el equipo. Si todos aceptan su opción, los Suns tendrían más de $205 millones garantizados en salarios con solo 11 jugadores bajo contrato.
Existen algunas limitaciones importantes para los Suns, ya que están por encima de los dos aprons y no tienen ninguna elección del draft más allá de la de este año. La mayoría de sus selecciones han sido traspasadas a Brooklyn o enviadas en algún cambio por Bradley Beal. Esto limita sus movimientos futuros y su capacidad para mejorar su equipo.
La gran pregunta es si los Suns pueden salir de este atolladero sin tener que traspasar a alguno de sus tres jugadores principales. Con las restricciones del nuevo convenio colectivo, sería muy difícil para los Suns adquirir buenos jugadores a través de traspasos. Además, el contrato de Beal incluye una cláusula de no traspaso que le permite vetar cualquier traspaso que no le agrade. Esto complica aún más la posibilidad de que los Suns realicen un traspaso beneficioso que incluya a Beal.
La opción de traspasar a Devin Booker sería un duro golpe para la gerencia de los Suns, que ha estado haciendo un buen trabajo hasta febrero de 2023. Entonces, la única opción que queda es Kevin Durant, pero es difícil imaginarse a los Suns traspasando a un jugador de su nivel a menos que él mismo lo solicite.
La otra opción para los Suns es mantener la fe en su equipo actual. A pesar de las dificultades, creen que lo que no funcionó en Brooklyn ni con Chris Paul y Devin Booker, finalmente funcionará en Phoenix, a pesar de no poder rodear a su equipo con nada mejor que veteranos.
Para los Suns, el desafío es balancear el gasto con la construcción de un equipo competitivo. Sin embargo, la realidad en la NBA es que gastar no siempre equivale a ganar, especialmente cuando el equipo se ha construido a base de talonario y nombres, sin un proyecto deportivo sólido detrás. Sin duda, los Suns están aprendiendo esta lección de la manera más difícil.
