La confirmación de la victoria de Lula en las elecciones presidenciales de Brasil provocó una fuerte reacción en los mercados. Durante el pre market del domingo, previo a la apertura del lunes, las acciones brasileñas registraban caídas cercanas al 20%.

La reacción fue atribuida a la apuesta de los especuladores por una victoria de Bolsonaro hijo. Un posible gobierno del dirigente de derecha era vinculado por sectores inversores con un mayor ajuste fiscal y una agenda más favorable a las privatizaciones y a las reformas económicas.

Luego del triunfo de Flávio Bolsonaro en las primarias, el real se había apreciado un 4%, mientras que los inversores realizaron compras netas por 2.010 millones de dólares en acciones brasileñas el lunes 5 de octubre. Según Bloomberg, fue el mayor flujo comprador en una sola jornada desde el comienzo de la serie histórica, en 2008.

El cambio de escenario impactó de inmediato en los ADR brasileños que cotizan en Estados Unidos. Las acciones de Petrobras cayeron un 20,6%, mientras que los bancos Itaú y Bradesco retrocedieron un 25,39% y un 30,22%, respectivamente.

La Bolsa de Valores de San Pablo suspendió las operaciones durante 30 minutos mediante el mecanismo de circuit breaker, luego de que el índice Ibovespa, el principal indicador de Brasil, se derrumbara un 10% en la apertura. Fue la primera aplicación de esta medida desde 2020.

Al mismo tiempo, el real se devaluó un 11% frente al dólar. El país enfrenta un contexto en el que el 70% de su población adulta está endeudada para llegar a fin de mes. Además, Brasil registra un déficit fiscal equivalente al 9,48% del Producto Interno Bruto, impulsado en gran medida por el costo financiero de la deuda pública, con tasas de interés del 13,75% anual destinadas a contener una inflación anual del 4,5%.

Las movilizaciones en las ciudades lograron poner fin al régimen laboral 6×1 y establecer una jornada de cinco días de trabajo por dos de descanso. También consiguieron un aumento del 15% y un adelanto en los pagos de Bolsa Familia, programa de asistencia que alcanza a más de 19 millones de familias, equivalentes al 50% más pobre de una población atravesada por profundas desigualdades de ingresos. Estas medidas fueron relevantes para explicar el resultado electoral.

Efecto Brasil: el impacto en la Argentina de Milei

Los movimientos registrados en el principal socio comercial de Argentina repercutieron sobre una economía local debilitada y encaminada hacia una recesión técnica, definida por dos trimestres consecutivos de caída del producto.

El lunes, el riesgo país aumentó 8,2% y superó los 760 puntos básicos. La suba estuvo impulsada por las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda y se vio agravada por el denominado lunes negro brasileño. A su vez, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York bajaron hasta 9%, especialmente las de bancos, mientras que YPF retrocedió 2,9%.

Los bonos argentinos cayeron hasta 2,8%. En el mercado cambiario, el dólar minorista subió 10 pesos y llegó a $1.560, su mayor valor nominal hasta el momento. El dólar mayorista, impulsado por una mayor demanda de divisas, avanzó $11,50 y cerró en $1.541.

El BCRA resolvió no intervenir con compras en el mercado por primera vez en 19 días, con el objetivo de no profundizar el salto de la divisa. La presión también alcanzó al mercado de futuros, donde se negociaron US$ 2.140 millones, más del doble de los US$ 735,233 millones operados en el mercado contado. Distintas fuentes señalaron que el Tesoro nacional vendió US$ 100 millones para aportar liquidez.

La depreciación de la moneda brasileña incorporó presión e incertidumbre adicionales para Argentina. El efecto se manifiesta tanto en los flujos financieros regionales, vinculados a inversores y especuladores, como en la competitividad del comercio exterior, ya que Argentina se vuelve más cara frente a Brasil, especialmente para la industria automotriz.

El alcance final de esta situación todavía está por definirse. Sin embargo, en un escenario de recesión y con las políticas de desregulación financiera y comercial impulsadas por Milei en favor del gran capital, podrían agravarse las salidas de capitales y deteriorarse aún más las condiciones de la economía argentina.