Últimas precipitaciones en la región dan un alivio pero no terminan con situación de escasez hídrica

En conmemoración del Día Internacional de la lucha contra la Desertificación y Sequía, el Centro Científico CEAZA ha emitido una advertencia sobre el progresivo proceso de desertificación que afecta a la Región de Coquimbo. A pesar de las recientes precipitaciones, los expertos instan a la población a tomar conciencia de la persistente aridez del territorio, que probablemente se mantendrá a largo plazo.

Las recientes lluvias y nevadas registradas durante el 13 y 14 de junio han proporcionado un alivio temporal a la región. Sin embargo, el Dr. Carlos Olavarría, director ejecutivo del Centro Científico CEAZA, destaca que este fenómeno solo alivia temporalmente la condición de la región, pero no revierte los años de escasez hídrica. «Aunque hemos tenido precipitaciones recientes que nos han sacado del déficit respecto a un año normal, esto no significa que hayamos puesto fin a un proceso de largo plazo con efectos permanentes», afirma.

Por lo tanto, desde el CEAZA, se sugiere utilizar el término desertificación para describir la situación de la Región de Coquimbo, ya que la palabra sequía no abarca completamente la magnitud, espacialidad y temporalidad de la crisis climática que enfrenta la región. La desertificación y la sequía son fenómenos que se combaten en todo el mundo, con iniciativas internacionales que buscan adaptarse a estos desafíos, especialmente en el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra cada 17 de junio.

El meteórologo del CEAZA, Tomás Caballero, ofreció un balance de las precipitaciones recientes. Según sus observaciones, la semana pasada se registraron tasas de precipitación bastante altas, hasta 10 mm por hora en ciertos horarios. Esto resultó en aluviones y crecidas de río en varias zonas. Caballero citó a Salamanca como la estación con mayor registro de precipitación con 130 mm, seguida de Las Cardas con 95 mm, Andacollo con 85 mm y Rapel con 114 mm.

A pesar de estos niveles de precipitación, Caballero advierte que la región todavía está lidiando con la sequía. «Vamos a tener agua durante un tiempo, pero eso no significa que vayamos a tener mucho más a futuro», advierte. El meteórologo explica que, si bien la mayoría de las estaciones terminaron el evento meteorológico con un superávit para la fecha y el año, lo que significa que superamos las precipitaciones promedio de los últimos 30 años, esto no significa que sea el final de la sequía en la región.

Además, se registraron precipitaciones de nieve en Choapa y Limarí, con 16 cm y 63 cm respectivamente. En Guandacol y Tascadero, la nieve alcanzó de 15 a 20 cm. El Tapado tuvo cerca de 14 cm y Llano Las Liebres registró 8 cm. En contraste, La Laguna no registró acumulación de nieve durante este evento.

Cristian Muñoz, modelador estadístico de geociencias del CEAZA, también aporta sus observaciones. Según Muñoz, aunque varias estaciones de la red entraron en superávit de precipitación acumulada hasta junio, lo más importante para los embalses y caudales es lo acumulado hasta septiembre, cuando finaliza la temporada lluviosa y comienza la temporada de deshielo en la cordillera.

Muñoz es cauteloso al expresar que aún se necesitan más precipitaciones para que la temporada lluviosa finalice con montos por encima de lo normal. «En este momento, el ciclo de El Niño ENOS está pasando a una fase ‘neutra’ y encaminándose a una fase ‘La Niña’ débil. Dada la relación histórica entre la fase ‘neutra’ y la precipitación en la región, existe incertidumbre respecto a si ocurrirán nuevos eventos en lo que resta de temporada y cuánta agua podrían aportar al sistema hídrico», concluye.

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