Una situación de emergencia sanitaria se ha desatado en la Rinconada El Sauce, Coquimbo, donde cerca de 180 familias de la Parcela 130 se encuentran en medio de una precariedad sin precedentes. Desde hace más de 10 días, estas familias no tienen acceso a servicios básicos como el suministro eléctrico y agua potable, a causa de una millonaria deuda originada por un posible caso de estafa.
Según Silvia Alcaino, presidenta de la agrupación social Parcela 130, las familias llegaron a habitar este sector hace varios años, comprando terrenos a una empresa local. En aquel entonces, pagaban a esta empresa por el suministro eléctrico. “Una mujer cobraba la luz en ese tiempo. Yo llegué en 2019 y le pagué dos meses a ella, después me avisan que ya no le tengo que cancelar a esa persona, porque va a entrar otro señor, que se ganó la concesión, y que se llama Alan Barahona”, relata Silvia.
Tras el cambio de administración, los problemas empezaron a surgir. Las quejas de los vecinos se centraban en los costos elevados y la irregularidad en el estado del suministro eléctrico. Los pagos se realizaban a través de transferencias bancarias luego de enviar una foto del medidor a Barahona, quien enviaba las boletas por WhatsApp.
El 15 de enero, el medidor que les suministraba electricidad explotó por sobrecarga. Fue entonces cuando descubrieron que Barahona no había estado pagando a la compañía eléctrica y que el medidor no le pertenecía. Según la dirigenta, se acumuló una deuda de 300 millones de pesos.
Desde entonces, las familias han estado en un constante tira y afloja con la empresa distribuidora y diversas instituciones para resolver esta crisis. La interrupción del suministro eléctrico se dio finalmente el 4 de abril, una fecha que había sido reprogramada desde diciembre.
El corte de suministro eléctrico ha traído consigo una serie de complicaciones para las familias de la Parcela 130. Además de la energía, también se quedaron sin agua potable, ya que dependen de camiones aljibe y motobombas para acceder a este servicio. Los primeros problemas fueron la pérdida de alimentos por falta de cadena de frío y la incapacidad de bañarse y lavar la ropa. Esto ha sido especialmente perjudicial para los niños y niñas de las familias afectadas que deben asistir a clases.
Además, entre las personas perjudicadas, hay una vecina que depende de la electricidad para su salud, conocida como electrodependiente. Su hija tuvo que endeudarse para comprar un generador y poder darle el suministro a su madre. Hay niños con discapacidad y se ha registrado el problema de una niña con crisis de pánico por la falta de luz.
Desde que llegó definitivamente el corte, las familias de la Rinconada El Sauce han recurrido a diversas instancias, entre ellas la Municipalidad, para buscar ayuda. La Municipalidad de Coquimbo tomó conocimiento de esta situación el pasado 8 de abril y ha estado proporcionando asesoría legal a las familias afectadas.
El concejal Guido Hernández visitó el lugar y se reunió con los vecinos para ponerse a disposición de lo que calificó como una “grave emergencia sanitaria”. Hernández ha estado trabajando con la empresa eléctrica para flexibilizar su posición y permitir la conexión de forma inmediata para que las familias no pasen un día más sin electricidad.
Es lamentable que a pesar de los esfuerzos realizados, las familias sigan enfrentando una situación tan precaria. Es importante destacar que el acceso a servicios básicos como el suministro eléctrico y el agua potable son derechos humanos fundamentales y su falta representa un grave riesgo para la salud y el bienestar de las personas afectadas.
