En el mundo del baloncesto, hay figuras que se elevan a la altura de los mitos, y una de esas luminarias incandescentes es “Epi”. Juan Antonio San Epifanio, más conocido por su apodo, «Epi», es una de esas rarezas que parece desafiar el paso del tiempo. Aunque ha estado retirado durante muchos años, su presencia sigue siendo una fuerza poderosa en el baloncesto europeo, evocando imágenes del actor Nicholas Cage en sus roles más serios y sombríos.
Epi no es simplemente un producto del pasado. Su legado perdura en el presente y se proyecta hacia el futuro. Su estilo de juego, marcado por rápidos tiros tras un bote y una tenacidad inquebrantable para ser el mejor en cada partido, continúa inspirando a generaciones de jugadores. Su presencia en la cancha era siempre una garantía de rendimiento y disponibilidad, incluso en los momentos más tensos.
Durante su carrera, Epi no sólo se destacó por su habilidad y destreza en el juego, sino también por su dedicación y compromiso con el deporte. Su camino desde las calles de la Plaza del Pilar hasta el Forum de Inglewood, desde el Campeonato del Mundo Escolar hasta la creación de las «Adidas Epi Pro Hi», es una prueba de su determinación para triunfar.
Como figura central en la ACB (Asociación de Clubes de Baloncesto), Epi cambió la forma en que se percibía el baloncesto en España. Fue un pionero en la promoción del deporte a través de anuncios de televisión y en la adopción de un perfil mediático alto. Su influencia también se extendió más allá del baloncesto, con su participación en la televisión como comentarista de partidos y copresentador de programas.
Epi también fue conocido por su habilidad para adaptarse a los cambios. Ya fuera la velocidad punta de Corbalán, la línea de 3 puntos tras los JJOO de Los Ángeles, o la llegada de Aíto García Reneses, siempre se mantuvo a la vanguardia. Su capacidad para sobrevivir y prosperar a través de las altas y bajas de la Selección y de Antonio Díaz Miguel es un testimonio de su resistencia y fortaleza.
Parte de su éxito también se atribuye a su habilidad para establecer alianzas. Su relación deportiva y personal con Manolo Flores, su cercanía con Eduard Portela, y su habilidad para negociar cara a cara con Nuñez son ejemplos claros de su capacidad para forjar relaciones fuertes y beneficiosas.
A lo largo de su carrera, Epi rompió récords de anotación y de partidos jugados tanto en su club como en el equipo nacional. Su disponibilidad constante, su resistencia ante la adversidad y su compromiso con el juego le permitieron evitar grandes lesiones y mantener un alto nivel de rendimiento durante años.
A pesar de su retiro, Epi continúa teniendo un impacto significativo en el baloncesto. Su trabajo como comentarista en Canal+ y La Sexta ha demostrado su compromiso con el deporte y su deseo de compartir su conocimiento y experiencia con los espectadores. Siempre preparado y meticuloso, su enfoque en el trabajo previo y la documentación estadística ha contribuido a su éxito en esta nueva etapa de su carrera.
Aunque Epi experimentó su cuota de fracasos y derrotas, como las finales de Copa de Europa perdidas y el fracaso de Barcelona-92, estos momentos no eclipsan su impresionante carrera. Los grandes ganadores como él saben cómo navegar por estos momentos difíciles sin dejar que manchen su legado.
En 2022, Epi puede no añadir años a su edad, pero ciertamente agrega más experiencia a su impresionante currículum. Con cada Copa del Rey, Liga y Recopa que acumula, su lugar en la historia del baloncesto europeo se solidifica aún más. Aunque puede que nos parezca poco por lo que le faltó, mirado en perspectiva, su logro es monumental.
