Liceo de Los Vilos se mantiene cerrado mientras profesora lucha por su recuperación en la capital

Un incidente insólito y devastador ocurrió el pasado jueves en el Liceo Nicolás Federico Lohse Vargas, situado en la comuna de Los Vilos, cuando la profesora Marcela Cortés Figueroa, encendió las luces en su aula de gastronomía, provocando una tremenda explosión debido a una posible fuga de gas.

A las 8:04 a.m., la profesora Cortés había llegado al aula para realizar su taller de gastronomía. Sin embargo, en los momentos iniciales de la clase, se generó una explosión que retumbó en gran parte de la comuna. El impacto dejó a la profesora con el 45% de su cuerpo quemado, a 18 estudiantes lesionados y a un miembro del personal con trauma acústico.

El Ministerio Público informó que se instruyeron diversas diligencias, como la constatación de lesiones, y se solicitó un informe técnico a los bomberos. Además, solicitaron a LABOCAR de Carabineros que revisaran y recogieran pruebas, así como que investigaran las posibles causas y la posible participación de terceros.

El incidente ha dejado a la escuela en un estado deplorable, lo que ha llevado a la suspensión de las clases por un tiempo indefinido. La Secretaria Regional Ministerial de Educación, Cecilia Ramírez Chávez, explicó que se están tomando medidas para superar esta situación y que están trabajando en encontrar soluciones transitorias para permitir el pronto retorno a clases.

En cuanto al estado de salud de la profesora herida, la secretaria regional ministerial indicó que se encuentra en el Hospital del Trabajador en Santiago, y que su condición es delicada pero está recibiendo las atenciones médicas necesarias para su recuperación.

El Consejo de Profesores y Profesoras del Liceo Nicolás Federico Lohse Vargas, emitió una declaración pública en la que señalaron las deficiencias del liceo. En ella, afirmaron que las instalaciones de gas del taller no contaban con la certificación T6 de la Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC), ni con las instalaciones de alcantarillado correspondientes, ni con la ubicación adecuada de las bombonas de gas.

Las condiciones insalubres en las que los estudiantes debían cocinar, los malos olores, y las malas condiciones de las instalaciones eléctricas, también fueron problemas constantes que se habían señalado anteriormente.

El Consejo exige una regularización con todas las certificaciones y permisos correspondientes de cada instalación, así como la revisión del estado infraestructural por parte de ingenieros estructurales externos al municipio.

Es importante destacar que ya se habían realizado varias reuniones y se habían presentado peticiones solicitando la reparación de las dependencias del área gastronómica y de la infraestructura general del establecimiento educacional. Las deficiencias expuestas incluían fugas de gas, problemas de alcantarillado, falta de salubridad y electricidad.

Este incidente ha dejado en evidencia la gravedad de no atender adecuadamente las necesidades de infraestructura de los centros educativos. Es fundamental que se tomen medidas para garantizar la seguridad y bienestar de los estudiantes y del personal, y que se tomen en cuenta las preocupaciones planteadas por ellos. Este lamentable suceso debe servir como un recordatorio de la importancia de mantener las instalaciones educativas en un estado adecuado y seguro.

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