Como las Fiestas Patrias se acercan, las familias de Chile ya anticipan los sabores emblemáticos de la festividad. Sin embargo, también están comenzando a evaluar el gasto que implicará la celebración. Los precios de los alimentos e ingredientes utilizados en cada tradicional preparación pueden aumentar o disminuir de ahora en adelante, dependiendo de la capacidad de negociación de cada transacción y el margen de solicitud de cada producto.
En este momento, el kilo de carne de los cortes sobrecostilla y abastero, populares en los asados, se encuentran en algunos supermercados a 7.990 pesos el kilo. Mientras tanto, en el portal de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Odepa, aparece a 9.123 pesos el kilo. Los cortes de carne más caros -lomo vetado y el filete- han mostrado una pequeña disminución en su precio en la última semana, aunque siguen oscilando entre los 14.500 y los 15.800 pesos por kilo.
En cuanto a las carnes blancas, la pechuga de pavo sin hueso podría tener una rebaja de hasta un 28% en los supermercados, mientras que la de pollo deshuesada en las carnicerías podría tener una rebaja de hasta el 12%.
Terremoto: un clásico estable
Ninguna celebración nacional estaría completa sin el tradicional Terremoto. Por lo tanto, es fundamental monitorear los precios de sus ingredientes. En los sitios web de los supermercados nacionales, el Vino Pipeño en presentación de litro y medio oscila entre los 4200 y 5200 pesos, aunque algunos lo ofrecen hasta en 3700 pesos. El litro de helado de piña puede costar entre 2500 y 3500 pesos, dependiendo de la marca y la tienda; y la botella de 900cc de Granadina se vende entre 5600 y 5900 pesos. Sin embargo, a 30 días de las fiestas, estos precios pueden variar dependiendo de las fluctuaciones del mercado.
Precios bajo el microscopio
El profesor de economía y académico de la Facultad de Ciencias Sociales, Económicas y Jurídicas de la Universidad de La Serena, Orlando Robles, considera que la variación de precios es normal y previsible, ya que los precios están sujetos a ciertos “rituales” culturales.
Robles explica que el precio de los productos aumenta en línea con el incremento de la demanda, que también necesita una preparación por parte de la oferta. Los proveedores intentan satisfacer la demanda, que puede quedarse corta en ocasiones, e incluir algunos movimientos logísticos para prepararse para cada fecha. También existe una expectativa por parte de los oferentes de poder cobrar un mejor precio por estos productos.
La ética en los precios
Consultado sobre hasta qué punto un aumento puede ser ético o legal, Robles señaló que estas situaciones son transitorias y que nadie “va a morir” por no comer un asado en Fiestas Patrias. Sin embargo, puso bajo la lupa un aspecto ético del mercado. “La perspectiva ética aplicaría en casos en los que los actores que ofertan los productos se coluden, porque allí sí estaríamos hablando de una falta ética brutal, que es lo que ha pasado en algunos momentos con productos muy puntuales, que estaban dominados por parte de algunos empresarios y supermercacos. Eso evidentemente de concertar precios para que no exista competencia y que los distintos oferentes tomen acuerdos para tomar un mayor de precio posible al consumidor, sí que no es ético ni legal”, puntualizó el especialista.
Por lo tanto, en esta temporada de Fiestas Patrias, los consumidores deben estar atentos a los cambios de precios y hacer todo lo posible para negociar y encontrar las mejores ofertas.
