La pérdida de memoria puede ser un hecho común en la vida diaria de las personas. Distintas a las complicaciones más complejas como el Alzheimer o la amnesia, las personas pueden olvidar nombres, palabras, calles o datos útiles, que a veces son esenciales para nuestras actividades diarias. Algunos de estos deslices pueden ser resultado de malos hábitos que, sin darnos cuenta, traicionan a nuestra mente y nos llevan a un deterioro de la memoria.
La memoria tiene una multitud de funciones para nuestra vida, ya sea a largo o corto plazo. Nos ayuda a dar sentido a nuestro presente y futuro, recurriendo a eventos pasados de la vida. También es una herramienta indispensable para aprender nuevas habilidades, construir relaciones personales, guiar nuestros pensamientos y decisiones, entre otras cosas.
Sin embargo, nuestra memoria puede comenzar a traicionarnos si caemos en una serie de malos hábitos. El Dr. Elmer Huerta, especialista en salud, reveló a nuestro medio asociado RPP, cuatro de ellos que afectan el rendimiento de la memoria.
No dormir lo suficiente es uno de los malos hábitos que pueden facilitar la pérdida de memoria. Según el Dr. Huerta, durante el sueño, la ‘computadora’ de nuestro cerebro reordena los ‘documentos’ que hemos adquirido durante todo el día. Si no se tiene un buen descanso, la memoria se ve perjudicada y se genera dificultad para recordar. «Esa memoria del día -cuando duermes- se pone en el gabinete adecuado para que al día siguiente todo esté ordenado y hayas construido una memoria», sostiene.
Otra práctica que dificulta la retención de la información es hacer varias tareas al mismo tiempo. Muchas personas suelen enfocarse en muchas tareas a la vez, olvidando el resto de lo que tienen que hacer. «Si estás atento a dos, tres o cuatro cosas, te olvidas de lo que te están preguntando o de lo que estás haciendo. Entonces, hay que tratar de evitar hacer varias cosas a la vez y concentrarse en una sola», aconseja el especialista.
Ceder a acciones monótonas y repetitivas también puede ser un enemigo de una buena memoria. Según Huerta, es necesario retar al cerebro con experiencias nuevas en vez de hacer siempre las mismas cosas. «La monotonía o la rutina es el enemigo de una buena memoria», menciona. Recomienda hacer diferentes actividades que reten al cerebro a desafíos variados, lo cual permita almacenar información de una forma que no sea tradicional.
Finalmente, tener un mal estilo de vida también puede ser un factor determinante en la pérdida de memoria. Para mitigar este riesgo, el Dr. Huerta recomienda «comer bien y hacer actividad física, porque si cuidas bien tu cuerpo y tu aparato circulatorio, cuidas también tu cerebro».
En conclusión, es importante ser consciente de nuestros hábitos diarios y cómo pueden afectar nuestra capacidad para recordar y retener información. Asegurarse de tener suficiente sueño, evitar la multitarea, romper la rutina y mantener un estilo de vida saludable son algunas de las maneras en que podemos prevenir la pérdida de memoria y mejorar nuestra salud cognitiva en general.
