Tras el impulso inicial por Bolsonaro, el mercado vuelve a poner el foco en la recesión

La victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta electoral de Brasil generó dos jornadas de entusiasmo en los mercados, pero el impulso se diluyó rápidamente. Mientras tanto, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una caída de la actividad que confirma una recesión técnica en Argentina.

Dos días de euforia financiera

El domingo, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos en la primera vuelta de Brasil, frente al 45% de Lula, en un resultado que contrastó con la mayoría de las encuestas. Al día siguiente, Wall Street reaccionó favorablemente: subieron las acciones brasileñas y ese movimiento también tuvo impacto en el mercado argentino.

El riesgo país, que el viernes previo había alcanzado los 655 puntos, bajó a la zona de 600 el lunes y llegó a 575 el martes. A su vez, el Merval avanzó 3,7% en una sola jornada.

Javier Milei también se sumó al clima de celebración. Durante una reunión de Gabinete, se atribuyó parte del resultado electoral y sostuvo que había respaldado a Bolsonaro cuando se encontraba diez puntos por debajo. Sus ministros destacaron su supuesta “influencia global”.

El entusiasmo perdió fuerza

La mejora duró apenas dos días. El miércoles volvieron a bajar los bonos y las acciones; el jueves se registró un rebote moderado y el viernes los activos retomaron la caída. El riesgo país finalizó la semana en 589 puntos.

Aunque cerró por debajo del máximo previo —un 10% menos— y el Merval terminó por encima de su nivel de siete días antes, la comparación con julio muestra un deterioro. En ese mes, el riesgo país había llegado a 405 puntos, su menor nivel desde 2018. En tres meses aumentó cerca de 200 puntos. Además, el Merval se encuentra 16% por debajo del máximo histórico alcanzado el 22 de julio.

Entre los factores externos, se destaca que la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años alcanzó el 5,33%, el valor más elevado desde 2002. Esto incentiva a los inversores a permanecer en Estados Unidos y eleva las exigencias para los países endeudados.

Brasil también compite por los mismos capitales. El lunes, fondos extranjeros colocaron 2.000 millones de dólares en la bolsa brasileña, una cifra récord. Para quienes apuestan por la denominada “derecha regional”, el mercado brasileño presenta una escala y una liquidez mayores que las de Argentina.

Sin embargo, el principal interrogante está en la economía local. En la city, el mercado comenzó a poner el foco en la actividad: ya no alcanza con la estabilidad cambiaria y crecen las preguntas sobre cuándo comenzará la recuperación.

El REM anticipa una recesión técnica

El REM de septiembre, difundido el martes por el Banco Central, estima que el PBI cayó 1% durante el tercer trimestre, que acaba de finalizar. Un mes antes, los analistas esperaban crecimiento, por lo que la proyección fue recortada en 2,1 puntos.

Como el segundo trimestre ya había mostrado una baja de 0,6%, de acuerdo con el INDEC, se acumulan dos trimestres consecutivos de contracción, una situación que técnicamente configura una recesión.

Para todo 2026, el mercado redujo su previsión de crecimiento a 1,5%. Los diez analistas con mejores pronósticos lo estiman en 1,2%, muy por debajo del 3,5% que se esperaba hacia fines del año pasado. El mismo relevamiento anticipa un aumento del desempleo: 7,5% en el tercer trimestre y 7,7% en el cuarto.

El informe prevé un rebote de 1,8% en el último trimestre, otro de 0,7% en el primero de 2027 y una expansión de 2,4% para el año próximo. No obstante, los operadores asocian esa mejora a la cosecha fina y al peso del agro. Consideran que la evaluación central llegará en febrero y marzo, cuando se conozca la evolución del consumo, la industria, la construcción y el crédito. Energía, minería y agro, señalan, tienen una dinámica diferente, mientras que el resto de las actividades seguiría estancado.

Ades, las reservas de oro y las dudas sobre Caputo

En un escenario de recesión, reaparecieron las versiones sobre la continuidad de Luis Caputo. Durante la semana, además, se produjeron dos situaciones que impactaron sobre el equipo económico.

La primera tuvo como protagonista a Alberto Ades, economista de Wall Street invitado por Milei a exponer ante el Gabinete. Ades respalda el modelo económico, pero plantea la necesidad de aumentar las reservas, levantar el cepo y sostener un tipo de cambio más alto.

Según el texto original, Caputo no fue avisado de esa reunión y se ausentó por enfermedad, aunque horas después participó de un streaming oficialista. Posteriormente, Ades escribió en redes sociales que la política monetaria es demasiado restrictiva y que debe volver a debatirse un dólar más elevado, una posición que Caputo había cuestionado pocos días antes.

En la city ya lo mencionan como un posible reemplazo. La propuesta de Ades, sin embargo, supone costos: más ajuste fiscal para comprar dólares o una suba del tipo de cambio con impacto en los precios. En otras palabras, más ajuste o devaluación.

El segundo episodio se relaciona con el oro de las reservas. La Auditoría General de la Nación informó que, durante 2025, el Banco Central utilizó parte de ese oro como respaldo para operaciones con derivados. Según la AGN, la operación arrojó una pérdida de 1.023 millones de dólares, que fue cubierta con divisas propias.

La AGN sostuvo que nunca se había registrado una pérdida de ese tipo en una auditoría del Banco Central. La entidad, por su parte, afirmó que se trató de una cobertura y que, si se considera la suba del precio del oro, el resultado global fue positivo.

La Auditoría diferenció ambos aspectos: señaló que el incremento en la cotización del oro no fue resultado de una decisión de gestión, mientras que la pérdida obedeció a una operación concreta. Se trata del mismo oro que fue enviado al exterior en 2024 y cuya utilización había sido defendida por Caputo bajo el argumento de que mantenerlo guardado no beneficiaba al país.

La situación de Ades y las operaciones con oro impactan sobre el mismo equipo, integrado por Caputo y Santiago Bausili. El triunfo de Bolsonaro otorgó a Milei un alivio financiero breve, pero no modificó los problemas de fondo: la economía real continúa en recesión, el desempleo aumenta y el financiamiento externo se encarece.

La discusión en los mercados, según el análisis, ya no gira en torno a si habrá ajuste, sino a su modalidad: un mayor superávit fiscal, una devaluación o ambas alternativas.