La capital chilena de Santiago fue escenario de una conferencia de prensa el día lunes, donde las autoridades compartieron detalles sobre una importante investigación que resultó en el desmantelamiento de una red de tráfico de armas desde recintos carcelarios en el país.
Esta red de tráfico de armas estaba operando desde el Complejo Penitenciario de La Serena, localizado en Huachalalume. La investigación condujo a la detención de nueve funcionarios de la Gendarmería y un funcionario adicional que había sido dado de baja anteriormente.
A pesar de la conmoción que generó este suceso en la opinión pública, ha habido escasa información disponible debido a la confidencialidad de la investigación. El abogado defensor de los funcionarios imputados, Carlo Silva, criticó la falta de claridad en las imputaciones.
Según la resolución del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, los delitos mencionados generalmente involucraban cohecho y lavado de activos. Sin embargo, el abogado Silva ha anunciado que se solicitará la nulidad del operativo y el levantamiento parcial del secreto de las indagatorias durante la audiencia de formalización que se llevará a cabo el día martes en el tribunal.
El fiscal metropolitano occidente, Marcos Pastén, reveló más detalles sobre la operación denominada “Punto 40”, que desbarató la red de tráfico de armas y municiones para ser utilizadas en diversos delitos fuera de las cárceles.
La investigación comenzó en los penales por directrices de la Fiscalía Nacional y se extendió a los gendarmes debido a información residual que indicaba la existencia de ilícitos. Pastén explicó que la red de funcionarios activos de Gendarmería en la Cuarta Región se dedicaba a ingresar elementos prohibidos al establecimiento penitenciario, previo pago de sumas de dinero por parte de internos y sus familiares.
En el procedimiento llevado a cabo por el GOPE en los domicilios de los detenidos, se encontraron elementos como dinero en efectivo, drogas, municiones y armas de fuego.
En total, 14 gendarmes de La Serena fueron detenidos, y seis internos de cinco diferentes cárceles del país están imputados en el caso. Todos los imputados comparecerán en la audiencia de formalización.
El inspector operativo (S) de Gendarmería, coronel Rubén Pérez, afirmó que los funcionarios detenidos serán dados de baja. Además, reafirmó la «tolerancia cero» de la institución ante actos reñidos con el deber de un funcionario penitenciario.
Las estadísticas muestran una tendencia creciente en las expulsiones de funcionarios por este tipo de hechos: 108 en 2022, 158 en 2023 y 318 en lo que va del año. Estos números, según Pérez, demuestran que la Gendarmería está investigando intensamente y con decisión, siendo transparente en su actuar y reconociendo que hay personas que pueden desviarse del camino.
Finalmente, Pérez destacó que la mayoría de los funcionarios de Gendarmería son personas honestas y abnegadas, que trabajan la mayor parte del tiempo en condiciones adversas y ambientes altamente corrosivos en el actual contexto nacional.
