Neuquén: crece la demanda de salud mental mientras faltan recursos en los barrios del oeste

En el oeste de Neuquén, la creciente demanda de atención en salud mental contrasta con recursos insuficientes en los centros sanitarios. El caso del Centro de Salud Valentina Norte Rural refleja esta situación: funciona desde hace más de 15 años en tráileres y, durante el último mes, debió reducir los turnos de todas sus especialidades por falta de espacio.

En una provincia atravesada por la generación de riquezas de Vaca Muerta, persisten interrogantes sobre el lugar que ocupan la salud mental y la educación entre las prioridades del gobierno de Rolando Figueroa.

En los barrios del oeste neuquino, la salud mental está vinculada con las condiciones de vida de las familias, las infancias y las adolescencias, los consumos problemáticos, las situaciones de violencia, la incertidumbre económica y las dificultades para construir vínculos sociales. Estos factores repercuten en la población y provocaron un crecimiento exponencial de la demanda en los distintos efectores de salud, con obstáculos para acceder a una atención pública, gratuita y de calidad.

Demanda en aumento y respuestas insuficientes

La falta de respuestas a tiempo puede agravar el sufrimiento de quienes requieren acompañamiento y dejar a las familias ante situaciones complejas que no saben cómo afrontar. En numerosos casos, trabajadores de la educación y de la salud intentan contener estos escenarios sin disponer de todos los recursos necesarios.

La atención de la salud mental no puede depender de la voluntad individual, del esfuerzo familiar ni del compromiso de trabajadores que desarrollan sus tareas en condiciones adversas.

El Centro de Salud Valentina Norte Rural aguarda desde hace más de 15 años la construcción de un edificio propio, prometido por diferentes gestiones del Ministerio de Salud. La infraestructura actual, instalada en tráileres, no alcanza para responder a las necesidades de una población que creció rápidamente en los últimos años. Como consecuencia, se redujo la cantidad de turnos de medicina y del área psicosocial debido a la falta de consultorios.

Aunque el plan provincial de salud incluye la atención de la salud mental como una de las líneas programáticas que el ministro de Salud, Martín Regueiro, presenta como prioritaria, esta definición no se expresa en políticas concretas, según plantea el artículo original.

Además, se menciona el intento de reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. La norma impulsa abordajes mediante equipos interdisciplinarios, dispositivos comunitarios, espacios de acompañamiento, recursos para sostener tratamientos y una intervención intersectorial que involucre a salud, educación, vivienda y deporte, entre otras áreas. El texto sostiene que la ley nunca contó con el presupuesto necesario para su aplicación y que ahora se busca modificarla.

Infraestructura vial y servicios públicos

El Gobierno provincial presentó obras viales como parte de su estrategia para acompañar el desarrollo de Vaca Muerta. La discusión no se centra en la necesidad de calles y rutas, que pueden favorecer la conectividad y la vida cotidiana, sino en las prioridades de inversión, la distribución de los recursos y las respuestas que reciben los barrios que requieren servicios públicos.

Para atender los problemas existentes, se plantea la necesidad de realizar un censo serio que permita establecer el presupuesto requerido. También se reclama un financiamiento sostenido para garantizar profesionales suficientes, condiciones laborales dignas y políticas de prevención continuas.

Entre los datos necesarios, se señalan el presupuesto efectivo destinado a salud mental, la cantidad de profesionales que trabajan en los centros de salud, los tiempos de espera para conseguir atención y los dispositivos disponibles para acompañar a las personas en sus territorios.

La riqueza hidrocarburífera y las demandas barriales

Neuquén tiene un papel central en la producción de hidrocarburos del país y del mundo. Sin embargo, el crecimiento de esa actividad no se traduce, según el planteo expuesto, en respuestas a las necesidades sociales de los barrios.

Cuando los recursos faltan, la atención de las problemáticas recae sobre docentes, auxiliares, profesionales y familias. Las trabajadoras de la educación y de la salud de la zona reciben de forma cotidiana situaciones que requieren equipos de orientación, acompañamiento para infancias y adolescencias y articulación con el sistema sanitario.

El progreso, concluye el planteo, no debería evaluarse solo por los kilómetros de asfalto, sino también por la capacidad de asegurar salud, educación y condiciones de vida dignas para toda la población.