Francia: una jornada de movilización masiva y creciente radicalización en todo el país

La movilización del 17 de octubre se desarrolla en Francia en un clima de fuerte expectativa, tras la revuelta juvenil y ante la posibilidad de una confluencia entre distintos sectores sociales. Desde primeras horas de la mañana, las acciones espontáneas y las imágenes difundidas desde las calles reflejan una jornada marcada por la radicalización.

En París, jóvenes, trabajadores y Chalecos Amarillos comenzaron a reunirse desde temprano en distintos puntos. Hubo concentraciones frente a la estación Gare du Nord desde las 10:00; ante el colegio Paul Eluard, en la periferia parisina, desde las 10:30, desde donde cientos de personas se dirigieron hacia Gare du Nord y luego a la Place de la République. También confluyeron estudiantes de la escuela Boulle y de la Universidad París 3, junto a trabajadores de los hospitales Saint-Louis y Tenon, en el este de la capital.

Otros cientos de manifestantes partieron desde el centro técnico ferroviario de Châtillon rumbo al centro parisino. Mientras tanto, miles de personas se congregaban en la Place de la République para el inicio de la movilización previsto para las 14:00. Según el artículo original, Révolution Permanente y Le Poing Levé participaron activamente en la coordinación de estos tres polos, que reunieron a trabajadores, estudiantes y Chalecos Amarillos.

La convocatoria también tuvo una amplia presencia en otras ciudades. El Ministerio del Interior cifró en 20.000 los participantes en Nantes y Lyon. En Toulouse marcharon varias decenas de miles de personas; en Metz hubo más de 5.000 manifestantes; y en Le Havre miles de personas, entre Chalecos Amarillos, sindicalistas y jóvenes, realizaron una movilización espontánea desde la municipalidad.

En Rennes, la policía rodeó desde el comienzo a los más de 10.000 manifestantes reunidos. En Le Mans se movilizaron entre 10.000 y 15.000 personas, mientras que en Aix-en-Provence varios miles participaron en una marcha espontánea no autorizada. Estas cifras, según el texto, alcanzaron en algunos casos niveles comparables con determinadas convocatorias de la intersindical durante la lucha contra la Reforma de las Jubilaciones de 2023.

Las columnas reunieron a estudiantes secundarios que llevan semanas en lucha, universitarios, trabajadores con y sin identificaciones sindicales, jóvenes de barrios populares y Chalecos Amarillos. Estos últimos volvieron a impulsar bloqueos en rotondas de acceso a localidades y ciudades, como la conocida como “rotonda de las vacas” en Saint-Étienne-du-Rouvray, cerca de Rouen, y la rotonda del Cora de Saint-Avold, en Mosela.

Entre las principales consignas aparecieron denuncias contra la represión, el deterioro de las condiciones de vida y la figura de Emmanuel Macron, señalada como un foco de descontento. La jornada también estuvo atravesada por episodios de tensión. En París, varias columnas espontáneas continuaban recorriendo la ciudad, además de una marcha masiva entre la Place de la République y la Place de Clichy.

En Lyon, la concentración en la Place Bellecour derivó en enfrentamientos. En Marsella, la movilización registró choques en el centro desde la mañana, incluyendo un ataque a la comisaría de la policía municipal y el ingreso de varios manifestantes a la Intendencia. Ante esta situación, el intendente Benoît Payan solicitó refuerzos policiales a Macron, que desplegó dos vehículos blindados “Centaure”.

El Gobierno intentó restringir la protesta en París mediante controles sistemáticos en los alrededores de las estaciones ferroviarias, el cierre de 25 estaciones de subte y la prohibición de manifestarse. En distintas ciudades se difundieron imágenes de fuerzas policiales utilizando gases lacrimógenos, realizando detenciones violentas y desplegando camiones hidrantes.

A las 15:00, el Ministerio del Interior informó 272 detenciones. La respuesta represiva estuvo acompañada de declaraciones que asociaron las movilizaciones con un posible incremento de los desórdenes. Fuentes cercanas al Ministerio del Interior señalaron al mediodía que la probabilidad de que la extrema izquierda hiciera “degenerar” las marchas de la tarde era muy alta. En la misma línea, Jordan Bardella, dirigente de la Agrupación Nacional de Le Pen, definió la jornada como un pretexto para que grupos de extrema izquierda sembraran desorden en el país.

El artículo sostiene que, detrás de las movilizaciones, se expresa un profundo malestar por el aumento del costo de vida, el precio del combustible y una década de ofensivas contra trabajadores y jóvenes bajo los sucesivos gobiernos macronistas. También señala la preocupación por la falta de futuro, la crisis climática y la amenaza de las guerras, junto con una convergencia de sectores que comparten reclamos comunes.

La movilización podría extenderse hasta la tarde y la noche, y presentarse como el inicio de un nuevo movimiento nacional cuya chispa habría sido la revuelta de los estudiantes secundarios.