El príncipe bin Salman celebra un gol del Arabia Saudí junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en el Mundial de Qatar (1)

Arabia Saudí se está posicionando para convertirse en una fuerza a tener en cuenta en el escenario del fútbol mundial. En las últimas temporadas, las ligas europeas más destacadas han visto cómo sus estrellas más brillantes, figuras como Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, Neymar y N’Golo Kanté, han sido adquiridas por clubes saudíes gracias a su potente capacidad económica. Pero esta estrategia de fichajes estelares es solo una pieza del rompecabezas; el país está decidido a reforzar su fútbol base para fortalecer y consolidar la presencia de su fútbol en el panorama internacional.

Recientemente, una agencia de intermediarios con conexiones en Arabia Saudí publicó una oferta en ‘Futbol Jobs’, una plataforma de empleo española, buscando atraer a jugadores semiprofesionales españoles. La oferta es, sin duda, tentadora: hasta 20.000 euros por temporada, con los costos de vuelos, vivienda y vehículos cubiertos por el club, para jugar en la cuarta división saudí. El paquete ofrecido es un intento de replicar el estilo de vida de las estrellas del fútbol, como Cristiano Ronaldo, a un nivel semiprofesional.

Además del salario de entre 10.000 y 20.000 euros, la oferta incluye alojamiento y coche, billetes de ida y vuelta, entrega del visado a través de la firma de un contrato profesional, y un bonus en caso de ascenso de categoría. Estas son condiciones soñadas para los futbolistas de este nivel en España, que cada vez tienen más dificultades para vivir exclusivamente del fútbol sin estar en la élite.

Sin embargo, esta oferta tan generosa también tiene sus condiciones. Los candidatos deben estar disponibles para viajar de inmediato, tener un máximo de 30 años, tener un perfil en Transfermarkt (o un pasaporte deportivo de los equipos en los que hayan jugado), un vídeo de ‘highlights’ (jugadas destacadas) y, crucialmente, no tener antecedentes penales.

Con esta estrategia, Arabia Saudí espera atraer a jóvenes talentos europeos para construir su proyecto deportivo desde la base. Ya no se conforman con fichar a las grandes estrellas del viejo continente para que se retiren en Arabia, un país que sigue a la cola en temas como los derechos humanos y la igualdad de género. De hecho, este esfuerzo de reclutamiento podría verse como una forma de «blanqueamiento deportivo», una estrategia para mejorar la imagen del país a través del deporte.

Aunque Arabia Saudí está realizando una inversión significativa en su infraestructura futbolística, todavía queda por ver si estas medidas darán sus frutos a largo plazo. No obstante, es evidente que el país está dispuesto a utilizar todos los recursos a su disposición para convertirse en una potencia futbolística clave en el escenario mundial.

La adquisición de grandes estrellas del fútbol ha demostrado ser una táctica eficaz para atraer la atención global y aumentar la visibilidad de la liga saudí. Sin embargo, la inversión en el desarrollo de talento local y en la formación de jugadores de alto nivel desde edades tempranas podría ser un camino más sostenible hacia el éxito deportivo a largo plazo.

El fútbol se ha convertido en un importante instrumento de soft power para Arabia Saudí, una herramienta que le permite proyectar una imagen positiva y moderna en el ámbito internacional, a pesar de las críticas por su historial en materia de derechos humanos. El tiempo dirá si esta estrategia dará sus frutos y si Arabia Saudí podrá competir con los gigantes del fútbol mundial.

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