Cuestionan en la izquierda acusaciones televisivas contra Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Anasse Kazib

Un segmento emitido este martes por La Nación+, conducido por Cristina Pérez, vinculó a la diputada nacional Myriam Bregman con las protestas registradas en Francia. Durante el programa, uno de los panelistas mencionó a Anasse Kazib y afirmó que estaba acusado por destrozos e incendios en París.

Desde la izquierda cuestionaron esas afirmaciones al sostener que no se presentaron pruebas ni datos concretos que respalden la acusación. También interpretaron el señalamiento como parte de una campaña mediática y política contra la izquierda, a la que asocian con expresiones habituales de la derecha, como las acusaciones de buscar el caos o promover un “efecto contagio”.

El planteo se produjo luego del paro de trabajadores del subte, que, según el artículo, logró frenar un ataque de Jorge Macri al derecho de huelga. La nota relaciona el tratamiento mediático de ese conflicto con la cobertura de las movilizaciones del jueves anterior, cuando manifestantes fueron criminalizados tras resistir la represión policial en protestas contra el DNU 70/23.

Sobre Kazib, el texto señala que es militante de Révolution Permanente, organización francesa vinculada al PTS, y que participó de las masivas movilizaciones contra el Gobierno de Emmanuel Macron. Según la publicación, no existen acusaciones directas contra él, aunque recuerda que Laurent Núñez, ministro del Interior francés, realizó en dos ocasiones acusaciones contra Le Poing Levé, agrupación juvenil ligada a Révolution Permanente.

La organización rechaza que Kazib promueva ataques contra edificios públicos o la destrucción de pequeños comercios. Al mismo tiempo, afirma comprender la bronca social de sectores juveniles y populares que puede derivar en acciones violentas, pero aclara que esa no es su estrategia política ni en Francia, ni en Argentina ni en otros países donde actúa la Corriente Revolución Permanente.

El artículo ubica esas expresiones de violencia social en una serie de antecedentes históricos, entre ellos el Cordobazo, los Rosariazos y las jornadas de diciembre de 2001 en Argentina. También menciona las protestas contra el FMI en Kenia, Nigeria y Sri Lanka, además de la rebelión contra el Gobierno de Paz en Bolivia.

Desde esa perspectiva, los trotskistas plantean una estrategia orientada a enfrentar el poder económico, los planes de ajuste y la agenda imperialista. En Francia y Europa, vinculan esa pelea con el rechazo al ajuste fiscal y al rearme para la guerra; en Argentina y América Latina, con la oposición al poder capitalista y al saqueo de los recursos.

La nota sostiene que la transformación social requiere expropiar a los grandes grupos económicos, impulsar una lucha revolucionaria encabezada por la clase trabajadora y el pueblo pobre, construir organismos de autoorganización y garantizar medios de autodefensa frente a las clases dominantes. En ese marco, considera que la huelga general es una herramienta central y presenta el paro del subte como una expresión acotada de esa fuerza social.

Finalmente, el texto afirma que los ataques mediáticos contra figuras como Bregman, Nicolás del Caño y Kazib buscan desacreditar el derecho a la protesta y a la rebelión de los sectores oprimidos. Para sus autores, estas críticas forman parte de una ofensiva contra la izquierda trotskista y contra la posibilidad de una transformación social revolucionaria.