Luca Bonfante cuestionó la respuesta institucional y llamó a fortalecer la movilización

Luca Bonfante, secretario general del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA y dirigente del PTS, analizó en una entrevista radial las recientes movilizaciones frente al Congreso, la vigencia del DNU 70/23, el conflicto universitario, el papel de las conducciones tradicionales y las perspectivas electorales de la izquierda.

Sobre las protestas de la semana anterior, Bonfante destacó la confluencia de numerosos sectores que vienen movilizándose: estudiantes, jubilados, organizaciones vinculadas a la discapacidad que reclaman la aplicación de la ley de emergencia y personas que participaron en defensa de la tierra. Sin embargo, sostuvo que la jornada también exhibió lo que definió como una “falsa república”.

Según planteó, el DNU 70/23, dictado en diciembre de 2023, continúa vigente porque bastó con que ocho diputados no asistieran para impedir su rechazo. Cuestionó que el Presidente pueda sostener un decreto que deroga o modifica numerosas leyes, mientras que la ley de presupuesto universitario, aprobada seis veces por el Congreso Nacional, todavía no se aplica.

Bonfante señaló que el Congreso sesionó 36 veces desde la asunción del actual Gobierno, por lo que, a su criterio, no existen impedimentos para su funcionamiento. También denunció la represión en las movilizaciones y afirmó que se invierte la lógica legal cuando se criminaliza a quienes protestan y buscan permanecer en la plaza frente al uso de gases lacrimógenos.

El dirigente recordó que el jueves 15 de octubre numerosos manifestantes permanecieron en la calle luego del primer lanzamiento de gas lacrimógeno. En ese sentido, planteó que la comunidad universitaria atraviesa un debate intenso luego de cinco marchas universitarias realizadas en dos años sin que la ley continúe siendo aplicada.

En relación con la seguridad y la atención sanitaria durante las protestas, destacó el trabajo de la Posta de Salud y Cuidados, integrada por profesionales y estudiantes que acompañan las movilizaciones de jubilados y otros sectores. Explicó que brindan asistencia ante gases lacrimógenos, gas pimienta y balas de goma.

Bonfante mencionó que Paco, uno de los referentes de la posta y trabajador del Hospital Penna, impulsó una colecta para adquirir barbijos y elementos como óleo calcáreo para remover los gases. Según relató, la campaña reunió una suma importante en pocas horas. También resaltó la tarea de quienes llevan bidones de agua para apagar los cartuchos de gas lacrimógeno y reducir sus efectos.

Respecto del debate sobre los infiltrados en las manifestaciones, sostuvo que se trata de una práctica conocida y señaló particularmente el accionar atribuido a Patricia Bullrich. No obstante, rechazó que se impulse una división entre manifestantes “legítimos” e “ilegítimos” o una “caza de brujas” contra quienes participan de las protestas.

En ese marco, cuestionó al vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, por pedir en un mensaje en X que se identificara a los “violentos” ajenos a la comunidad universitaria, en respuesta a un planteo de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Para Bonfante, las movilizaciones exceden a la comunidad universitaria porque incluyen jubilados, trabajadores precarizados, despedidos y otros sectores afectados por la situación económica.

Asimismo, criticó a sectores de la Franja Morada y señaló que, mientras se leía un documento desde el escenario durante la represión, diputados vinculados con ese espacio votaban en favor del DNU oficialista. También cuestionó una intervención de Joaquín Carvalho, presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), quien expresó que quería que Javier Milei terminara su mandato y se fuera.

Para Bonfante, apelar exclusivamente a los tiempos de la Justicia o a las instancias institucionales no ofrece una respuesta suficiente a los trabajadores universitarios que perciben entre 450.000 y 500.000 pesos, ni a los estudiantes que deben compatibilizar sus cursadas con empleos precarizados. En ese sentido, consideró que las movilizaciones no deberían limitarse a actos con documentos previamente acordados.

Al referirse a las protestas estudiantiles en Francia, afirmó que la experiencia internacional muestra que la relación de fuerzas puede modificarse mediante la organización y la movilización. Señaló que en ese país los estudiantes secundarios lograron instalar sus demandas en la agenda pública y planteó la necesidad de recuperar un componente transformador de las movilizaciones en la Argentina.

También cuestionó a las autoridades universitarias tradicionales. Mencionó al presidente de la FUA, a Yacobitti y al vicedecano de FADU, Walter Gómez Diz, a quien identificó como director general de la Unidad de Auxilio de la Ciudad. Según Bonfante, mientras estas conducciones encabecen el conflicto universitario será difícil lograr la aplicación de la ley de presupuesto universitario y articular ese reclamo con los de jubilados y personas con discapacidad.

Además, se refirió a declaraciones de Federico Sturzenegger, quien habría sostenido que un aumento para los docentes universitarios generaría un efecto cascada sobre otros sectores. Bonfante cuestionó esa posición.

En el plano electoral, analizó el crecimiento de la figura de Myriam Bregman. Recordó que la dirigente obtuvo casi el 10% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires el año pasado y sostuvo que existe un fenómeno de alcance nacional, expresado en actos realizados en Córdoba, Neuquén, Jujuy, Rosario y Mendoza.

Bonfante reconoció que el Frente de Izquierda tiene menor arraigo en algunas provincias del norte del país, como Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Corrientes, en comparación con distritos como CABA o Jujuy. Ante esa situación, explicó que la organización lanzó más de 200 comités abiertos en todo el país para transformar la simpatía electoral en una estructura con mayor presencia territorial, estudiantil y laboral.

También vinculó este proceso con fenómenos internacionales de crecimiento de alternativas de izquierda frente a la ultraderecha. Citó el caso de Die Linke en Berlín, con apoyo entre jóvenes de 18 a 24 años, y el de Zohran Mamdani en Nueva York.

Como ejemplo de los debates territoriales, mencionó una visita a Puerto Madryn y Trelew, donde estudiantes secundarios lo invitaron a discutir el proyecto de instalación de un data center en una zona con dificultades hídricas. Indicó que un centro de datos puede consumir entre 1,7 y 19 millones de litros de agua diarios y afirmó que la izquierda es la única fuerza que, según su visión, presenta una propuesta clara para defender los bienes comunes naturales frente al saqueo.

Consultado sobre las elecciones en Brasil, Bonfante sostuvo que no votaría a Jair Bolsonaro “bajo ningún punto de vista”. Señaló la influencia de Estados Unidos en los procesos políticos regionales y mencionó los casos de Perú, el secuestro de Nicolás Maduro, las declaraciones de Donald Trump y la persecución contra Cristina Kirchner.

A la vez, planteó que los oficialismos de la región vienen perdiendo elecciones frente a oposiciones que prometen respuestas y luego no cumplen. Sin embargo, reiteró su rechazo a Bolsonaro, a quien ubicó dentro de la extrema derecha.

Sobre un eventual escenario electoral en 2027 entre Javier Milei y un candidato peronista como Axel Kicillof, Bonfante calificó como “extorsiva” la discusión sobre el voto en blanco porque, según afirmó, invisibiliza a la izquierda como alternativa. Recordó que en 2015 defendió esa posición frente a la candidatura de Daniel Scioli y consideró que el peronismo debe explicar las consecuencias del gobierno de Alberto Fernández.

El dirigente cuestionó que Kicillof no haya definido si derogaría la reforma laboral o la Ley Bases en caso de llegar a la Presidencia. También señaló que el gobernador bonaerense no recibió a los trabajadores de FATE, quienes llevan más de siete meses con la fábrica ocupada.

Además, criticó la incorporación de Santiago Cúneo al peronismo bonaerense y mencionó declaraciones ofensivas del dirigente contra Myriam Bregman. En ese contexto, cuestionó a Andrés Larroque por haber organizado un acto para recibir a Cúneo como afiliado del Partido Justicialista.

Bonfante rechazó que las derrotas electorales del peronismo puedan atribuirse al voto en blanco de la izquierda. Afirmó que el triunfo de Milei en 2023 se explicó por las promesas incumplidas del gobierno de Alberto Fernández, la inflación y el deterioro de la salud y la educación públicas. También cuestionó la situación de docentes y trabajadores de la salud en la provincia de Buenos Aires y recordó que varios gobernadores peronistas acompañaron leyes impulsadas por el Gobierno nacional, entre ellos Osvaldo Jaldo.

Por último, al ser consultado sobre cómo sería un gobierno del PTS, Bonfante señaló que no se trataría solamente de un gobierno de Myriam Bregman, sino de un gobierno de trabajadores y trabajadoras. Aclaró que no consideran que un voto pueda resolver por sí solo los problemas del país y sostuvo que es necesaria una organización de masas capaz de enfrentar a los grandes poderes económicos y disputar el poder de raíz.