La carrera profesional de Queralt Casas es una historia de superación y valentía, marcada por su velocidad y coraje. Aunque algunos pueden imaginar que su ascenso a la cima del baloncesto fue tan rápido como ella en la cancha, su trayectoria ha sido más bien un proceso de cocción lenta, lleno de obstáculos y desafíos. Pero gracias a su actitud luchadora, hoy Casas es amada por la afición del Valencia Basket y reconocida en todo el mundo del baloncesto.
Desde los siete años, cuando acompañó a su hermano Guillem a un entrenamiento, Casas descubrió que el baloncesto podría ser una excelente manera de canalizar su energía. Antes de centrarse en el baloncesto, fue cinco veces campeona de Taekwondo en Cataluña y practicó varios deportes. Sin embargo, fue en la Residencia Blume, donde jugó en el Siglo XXI, donde decidió tomarse en serio el baloncesto.
A lo largo de su carrera, Casas ha demostrado un fuerte compromiso con la defensa, pero también ha sido una líder ofensiva. El sacrificio personal que comenzó a los 13 años la llevó a convertirse en una de las estrellas de las categorías inferiores de la selección española. En 2012, fue nombrada la MVP del campeonato U20 y compartió el quinteto ideal con Mariona Ortiz y Alina Iagupova.
Sin embargo, su experiencia en el extranjero no fue fácil. Su primer año en el extranjero fue en Galatasaray, y la falta de habilidades en inglés y turco hizo que la adaptación fuera un desafío. Afortunadamente, tuvo la ayuda de Nuria Martínez, lo que facilitó su aprendizaje tanto dentro como fuera de la cancha. Este aprendizaje fue crucial para su paso posterior por Francia, donde su juego despegó definitivamente.
Pero a pesar de su éxito, Casas tuvo que lidiar con la falta de oportunidades con la selección absoluta. Hizo su debut en 2013, pero su papel fue más bien testimonial. No fue hasta 2018 cuando finalmente tuvo la oportunidad de demostrar su valía, y aprovechó esa oportunidad para reivindicarse. Tras años de trabajo y esfuerzo, finalmente pudo demostrar que era capaz de competir al más alto nivel.
Desde entonces, la presencia de Casas en la selección española se ha hecho imprescindible. A pesar de las dudas y las críticas, Casas ha demostrado su valía una y otra vez. Como ella misma dice, siente que cada día tiene que demostrar al menos el 80% de lo que tiene dentro.
Tras su paso por el Flammes Carolo francés y el Sopron húngaro, Casas tuvo la oportunidad de volver a España cuando el Valencia Basket llamó a su puerta. En Valencia, encontró un segundo hogar y la afición la adora por su compromiso y dedicación en la cancha.
La carrera de Casas ha estado llena de éxitos, incluyendo la reciente Copa de la Reina con el Valencia Basket. Pero más allá de los títulos y los reconocimientos, Casas valora su crecimiento personal y profesional. Hoy, se siente en paz consigo misma, sabiendo que no tiene que demostrar nada a nadie.
En resumen, la historia de Queralt Casas es un testimonio de perseverancia, superación y amor por el baloncesto. A través de su esfuerzo y dedicación, ha logrado superar obstáculos, demostrar su valía y ganarse el amor y reconocimiento de la afición.
