En la temporada 2021/22, Leo Messi abandonó el FC Barcelona para unirse al París Saint-Germain, dejando un vacío imposible de llenar tanto en el club como en los corazones de los aficionados azulgranas. Era el momento que nadie quería que llegara. Ousmane Dembélé – con su irregularidad -, Ansu Fati – quien sufriría una grave lesión -, Pedri y los fichajes de Memphis Depay, Eric Garcia, Agüero y Luuk de Jong – en calidad de cedido – eran las grandes esperanzas de un Ronald Koeman que fue sustituido por Xavi Hernández en noviembre de 2021.
En enero, la dirección deportiva hizo un esfuerzo significativo por reforzar el equipo con las incorporaciones de Ferran Torres, Pierre-Emerick Aubameyang, Adama Traoré y Dani Alves. A pesar de estas adiciones, la temporada estuvo marcada por la irrupción de jóvenes talentos como Gavi y Nico, ambos formados en La Masia. Estos jugadores dieron el salto en un momento de extrema necesidad, cumpliendo con creces en todos los partidos que disputaron.
Sin embargo, sus carreras tomaron caminos totalmente diferentes. A Nico se le buscó una cesión en el Valencia con la idea de que acumulara minutos, sensaciones y, sobre todo, madurez. Mientras tanto, Gavi se ganó rápidamente la confianza de Xavi. Su corazón, entrega y potencia le convirtieron en un jugador intocable en el esquema del entrenador de Terrassa.
La cesión de Nico no resultó como se esperaba. Coincidió con una etapa complicada en el cuadro ‘che’, que luchó arduamente para asegurar la permanencia. El jugador fue sumando minutos de juego y, cuando parecía que podía disfrutar de cierta regularidad, sufrió una fractura metatarsiana. Regresó a los terrenos de juego dos meses más tarde y alternó entre titularidades y suplencias.
La solución que encontró el FC Barcelona no fue otra que buscarle una salida definitiva. El Porto apareció en escena y se hizo con los servicios del joven canterano a cambio de unos nueve millones de euros. Firmó para las próximas cinco temporadas. Su primera campaña con los ‘dragões’, desafortunadamente para sus intereses, fue de más a menos.
Al principio, comenzó motivado y con ganas de triunfar. Sin embargo, su adaptación en su nueva casa – a solo 300 kilómetros de su hogar – no fue nada fácil. Pasó de ganarse un puesto en el once de Sérgio Conceição a quedar prácticamente en el olvido. De noviembre de 2023 a enero de 2024, apenas disputó 127 minutos.
Un punto de inflexión para Nico, quien cambió su actitud y volvió a ‘enamorar’ a su entrenador. Participó en 21 de los últimos 20 partidos de la temporada, incluida la eliminatoria de octavos de final de la Champions League frente al Arsenal. Todo un ‘subidón’ para él, que cerró su primera experiencia en Portugal con dos goles y tres asistencias – todas en el tramo final, donde tomó un papel protagonista en el equipo.
"Se ha dado cuenta de lo que tiene que hacer dentro de nuestros principios y está en un buen momento. Es mérito suyo el hecho de creer, de no rendirse, de trabajar al máximo todos los días cuando no ha sido convocado", valoró Conceição en enero. Y vaya si trabajó para ganárselo.
Acabó la 23/24 rindiendo a un gran nivel y, si todo sigue su curso, continuará así en esta nueva temporada. Su pretemporada fue maravillosa: cuatro goles en cuatro amistosos. Doblete ante el Al-Nassr (4-0), uno contra el FK Austria Wien (1-3) y otro frente al Al-Arabi Doha (4-0).
Bien es cierto que las pretemporadas sirven para coger ritmo, sensaciones y volver a ‘conectar’ con el balón. Pero a Nico le ha venido de lujo para ganar aún más confianza y seguir ‘explotando’ su faceta más goleadora, ausente en las últimas campañas. Probablemente, la clave de ello ha sido su posición más adelantada, ya que jugó de ’10’, justo por detrás del delantero. Y no de interior en el 4-2-3-1 de Conceição como hizo todo el curso pasado.
Su inicio, por ahora, parece prometedor. También anotó en la final de la ‘Supertaça’ – Supercopa portuguesa – ante el Sporting, que terminó ganando el equipo dragón (3-4). El suyo, de hecho, fue el tanto del empate, que más tarde se rompió gracias a un Iván Jaime que culminó la remontada. Más de lo mismo en sus dos primeros partidos ligueros ante Gil Vicente (3-0) y Santa Clara (0-2), repartiendo una asistencia y forzando un penalti.