Movilizaciones multitudinarias respaldan a Lula y rechazan a Flávio Bolsonaro en Brasil

Por segunda semana consecutiva, se realizaron manifestaciones masivas en distintas ciudades de Brasil en apoyo a Lula y contra Flávio Bolsonaro y la extrema derecha. Hubo actos en Río de Janeiro, Brasilia, Salvador, São Paulo, Maceió y Porto Alegre, entre otras localidades. Según el balance de la jornada, la movilización bolsonarista celebrada en la Avenida Paulista fue considerablemente menor que la concentración a favor de Lula de la semana anterior.

Las protestas nacionales fueron presentadas como una muestra de la persistencia de sectores populares que buscan enfrentar a la extrema derecha. El ánimo de los participantes también estuvo marcado por la votación del Senado para terminar con el régimen laboral de 6×1, considerado en el texto como la primera conquista ofensiva de la clase trabajadora brasileña en décadas. La nota sostiene que este resultado fue impuesto por la presión y la lucha callejera, y plantea la necesidad de asegurar su aplicación efectiva y extenderla a los trabajadores precarizados, incluidos quienes están sujetos a la «uberización» y a las plataformas digitales.

En Río de Janeiro, una multitud se concentró primero en la iglesia de la Candelaria y luego en la playa de Copacabana. Leandro Lanfredi, integrante de la dirección del sindicato petrolero de la ciudad, afirmó: «La fuerza que derrotó al régimen de 6×1 puede imponer, mediante la movilización, la reestatización de todo lo que fue privatizado en Petrobras».

En San Pablo, miles de personas participaron en diversos puntos, entre ellos el Largo da Batata y el acto convocado por Rap da Zona Norte. Camila Begiato, educadora de la red municipal de São Paulo e integrante del movimiento Nuestra Clase, vinculó la movilización contra Bolsonaro y Trump con las luchas en Francia contra el imperialismo. También sostuvo que la derrota de la jornada 6×1 no fue producto de negociaciones con Davi Alcolumbre, presidente del Senado, y la derecha parlamentaria, sino de la movilización. A su juicio, esa misma fuerza puede derrotar a Flávio Bolsonaro, así como a las reformas laboral, previsional y de la enseñanza media, y conquistar más derechos.

En Brasilia, un numeroso contingente ocupó la zona de la Explanada de los Ministerios. En Salvador, una multitud se concentró en el paseo marítimo en respaldo a Lula y en rechazo a Flávio Bolsonaro, en respuesta al acto de extrema derecha realizado el sábado. Por su parte, en Belo Horizonte se llevó a cabo otra concentración importante en el centro de la capital.

Mafê, estudiante de maestría de la UFMG e integrante de Faisca Revolucionária, señaló: «Debemos confiar en la fuerza de la movilización independiente y en la organización para derrotar a la extrema derecha. ¡Avancemos sin conciliación con la derecha y los grandes empresarios!».

El texto caracteriza la jornada como una demostración de fuerza frente a Flávio Bolsonaro y su proyecto político, al que atribuye la intención de convertir a Brasil en una colonia de Estados Unidos y de imponer una jornada laboral de 7×0, además de cuestionar el imperialismo de Donald Trump. También afirma que varios actos debieron superar una orientación de fragmentación de las movilizaciones, atribuida al PT y al Frente Amplio, que separaría las calles de las redes.

La nota cuestiona la política de conciliación del gobierno de Lula y sostiene que, pese a sus límites, las movilizaciones se mantuvieron. Asimismo, afirma que existen fuerzas sociales dispuestas a enfrentar en las calles al bolsonarismo y al imperialismo estadounidense.

Según el artículo, el programa económico ultraliberal de Flávio Bolsonaro, comparado con el de Milei, implicaría ajustes contra la población, recortes al presupuesto público, deterioro de servicios esenciales, precarización laboral y un aumento del endeudamiento. También sostiene que Trump utiliza a las grandes empresas tecnológicas, las big techs, para intervenir en el proceso electoral y negociar con la extrema derecha intereses extractivos y geopolíticos en Brasil.

Finalmente, el texto plantea que la movilización callejera es el camino para enfrentar esos proyectos y que, si la fuerza demostrada supera los objetivos electorales, podría confrontar no solo los planes actuales de Flávio Bolsonaro, sino también la herencia de políticas de derecha que, según sostiene, ha precarizado las condiciones de vida durante años y se ha fortalecido con la conciliación de clases.