El Círculo Rojo entrevistó a Oriane Fléchaire, periodista especializada en política internacional, acerca de la revuelta estudiantil en Francia y las protestas contra los planes de ajuste de Emmanuel Macron. En ese contexto, analizó si el escenario actual recupera elementos del imaginario de Mayo de 1968.
Según Fléchaire, existe una convergencia entre las luchas de la juventud y las de los chalecos amarillos. El movimiento comenzó a mediados de septiembre, cuando jóvenes se autoconvocaron para exigir que la educación pública deje de deteriorarse.
La periodista describió las condiciones de los establecimientos educativos: durante el invierno los estudiantes pasan frío y en verano sufren calor, mientras que faltan incluso insumos básicos como papel higiénico. Este deterioro, señaló, atraviesa todos los aspectos de la educación pública y condiciona las perspectivas de futuro de la juventud.
Fléchaire sostuvo que la falta de horizonte expresa una promesa incumplida de la República en relación con la igualdad. También indicó que la figura de Macron genera numerosas referencias humorísticas a la guillotina y a una forma de gobernar de espaldas a la población.
El movimiento, explicó, tuvo presencia en las universidades y llegó hasta las fábricas, conservando un lugar en el imaginario colectivo. Esta generación comenzó a organizarse desde abajo y luego encontró cierto eco en organizaciones y partidos. Además, está por ingresar a la adultez en medio de la crisis del cambio climático y de las guerras.
Respecto de la situación económica, afirmó que la crisis del poder adquisitivo se manifestó poco después de la asunción de Macron y que, tras sus 10 años de gobierno, el problema continúa sin resolverse. La sociedad sigue fuertemente endeudada, un escenario que, según indicó, también ayuda a explicar el deterioro de la educación pública.
Para Fléchaire, existe un proceso deliberado de privatización y degradación de la educación. Aunque aún persisten estructuras y derechos conquistados décadas atrás, se encuentran en malas condiciones.
La juventud, agregó, es un territorio en disputa y no constituye un bloque homogéneo. Mencionó que Greta Thunberg se acercó a las movilizaciones y representa a una parte de esta generación que cuestiona a las generaciones previas por el legado dejado frente al cambio climático.
Sobre las posiciones políticas de los jóvenes, señaló que uno de cada dos apoyó a la izquierda en las últimas elecciones, mientras que casi uno de cada tres respaldó a la ultraderecha.
