El polémico papel de los abogados defensores en casos de narcotráfico: el caso de Juan Carlos Gomez Becerra
La esfera legal está llena de matices y la defensa de criminales es uno de los aspectos más polémicos. Recientemente, un abogado ha desatado un alud de críticas y debates tras compartir en redes sociales su victoria en un caso de narcotráfico.
Juan Carlos Gomez Becerra es el abogado en cuestión, quien subió un video a su cuenta de Instagram celebrando su éxito al conseguir la revocación de la prisión preventiva de uno de sus clientes. El individuo en cuestión es Mario Andrés Ortiz Rojo, quien fue detenido portando más de 33 kilogramos de droga.
El lunes 8 de julio, la jueza del 9° Juzgado de Garantía, Soledad Orellana, confirmó que Ortiz Rojo deberá permanecer con arresto domiciliario nocturno, una medida menos severa que la prisión preventiva que enfrentaba anteriormente. Según Gomez Becerra, esta decisión se tomó después de pagar una suma de $3 millones, y fue respaldada por los tres ministros de la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Este caso ha provocado un intenso debate en torno al papel que desempeñan los abogados que defienden a los delincuentes. Pedro Pablo Vergara, presidente del Colegio de Abogados de Chile, opina que «el abogado tiene el deber de defender a su cliente, pero también tiene un deber ante la profesión de comportarse de manera discreta. A un abogado, por norma ética, está prohibido hacer ostentación de su trabajo».
Gomez Becerra es solo uno de los muchos abogados que se especializan en la defensa de acusados por la Ley de Drogas. La Contraloría General de la República mantiene un listado completo de estos profesionales, destacando entre ellos Helhue Sukni, defensora en más de 120 causas vigentes por la Ley 20.000, y Aldo Duque, quien defiende casos en las cortes de Arica, Talca y Puerto Montt.
Pilar Lizana, experta en seguridad y crimen organizado, sostiene que es crucial diferenciar entre aquellos abogados que son meros defensores y los que facilitan las actividades criminales. Sin embargo, en algunos casos, las profesiones de abogados y contadores son fiscalizadas por sus posibles vínculos con el crimen organizado.
Los abogados no son los únicos actores bajo escrutinio en estos casos. Tomás Mosciatti reflexiona sobre el papel de los jueces en la concesión de la libertad a los imputados, planteando la pregunta: «Todos se espantan por el abogado, ¿y por los jueces?».
El debate sobre la ética y responsabilidad en la defensa de criminales se ha intensificado en medio de crecientes preocupaciones sobre el narcotráfico y el crimen organizado. La conducta de los abogados como Juan Carlos Gomez Becerra pone en evidencia la necesidad de una discusión más profunda sobre el papel de los profesionales legales en la lucha contra el narcotráfico y su compromiso con la ética profesional.
