Deslizamientos de tierra en el kilómetro 17,5 de la ruta entre Montegrande y Pisco Elqui, registrados hace casi un año, siguen generando preocupación debido a su cercanía con la ruta transitada diariamente por vehículos y peatones. La amenaza no solo radica en el riesgo de accidentes, sino también en la posibilidad de que la ruta quede dividida en dos, aislando a varias comunidades del valle.
En su momento, se acordó realizar un estudio del suelo para evaluar su estado y emprender las acciones necesarias. Aunque se efectuó una limpieza de la ruta y se instaló señalización de advertencia, no se han concretado soluciones más estructurales.
El alcalde de Paihuano, Hernán Ahumada, expresó su preocupación ante la llegada de un frente de “buen tiempo” a la Región de Coquimbo y a la comuna. Comentó que el equipo municipal, junto con el equipo de operaciones, ya está preparado y que se desplegará maquinaria por toda la comuna para intervenir en caso de eventualidades. Además, mencionó que han habilitado algunos albergues en el área social.
La mayor preocupación del edil son “algunos socavones que están apareciendo en la ruta D-485, o el que está en la ruta que une entre Montegrande y Pisco Elqui, que es de bastantes dimensiones y que está a centímetros de la carretera. Y el otro es uno nuevo que apareció en la localidad de Horcón, en el sector de La Ladera”. Ambos socavones han sido informados previamente a la Dirección de Vialidad y al seremi de Obras Públicas.
A pesar de que el ex delegado presidencial Rubén Quezada y el seremi de Obras Públicas informaron que se realizarían trabajos en el socavón de mayores dimensiones, Ahumada advirtió que si llueve de manera ininterrumpida durante varias horas, el socavón de unos 2 metros de diámetro podría aumentar sus características y provocar el corte de la ruta en la comuna de Paihuano.
La situación fue informada oportunamente durante la temporada de verano, pero el alcalde lamentó que, con la llegada del invierno, las condiciones siguen siendo las mismas. Ahumada enfatizó que han solicitado en varias ocasiones al seremi de Obras Públicas y al equipo de Vialidad tener una coordinación, pero no ha ocurrido.
Consultado por El Día, el seremi del MOP, Javier Sandoval, reconoció que el socavón en la ruta D-485 es de alta complejidad y les preocupa. Aseguró que han dispuesto todos los esfuerzos y desarrollado análisis para dar una pronta solución a la comunidad y que se han reunido en varias ocasiones con el municipio de Paihuano y con otros organismos como SENAPRED y SERNAGEOMIN.
Además, Sandoval detalló que por parte de la Dirección de Vialidad, además de monitorear frecuentemente la situación del socavón, están trabajando en un estudio de ingeniería que permita diseñar una solución mediante un mejoramiento y estabilización del talud que permitirá un ensanche hacia el cerro en el sector afectado de la ruta. Están haciendo las solicitudes presupuestarias para poder iniciar este estudio durante 2024, previa obtención del RS por parte de MIDESO.
No obstante, dichos socavones no son los únicos peligros a los que los habitantes de la región deben hacer frente debido a la geografía del territorio. Según Edmundo González, ingeniero civil y experto en Hidrología y Transporte de sedimentos, las precipitaciones más intensas traen consigo inundaciones con mayor frecuencia, por lo que hay que tener cuidado en las zonas de quebradas y en la ciudad de La Serena y, básicamente, en la zona baja de Coquimbo, donde se han tenido problemas de inundaciones históricamente.
En la misma línea, Rodrigo Concha, ingeniero civil y académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de La Serena, advirtió que las quebradas son cauces que están secos durante la mayor parte del año, excepto cuando llueve, y es en ese momento cuando se transforman en ríos que transportan el agua. El gran peligro que reviste una quebrada es que son de rápida respuesta, es decir, que frente a la lluvia, la formación de caudales y de flujo es rápida, a diferencia de un río, que se demora en responder unas 4 o 5 horas, dependiendo de la magnitud de la lluvia.
