Durante el pasado fin de semana, en el marco de los despliegues nocturnos realizados en La Serena, funcionarios de la Primera Comisaría de Carabineros sorprendieron a un grupo de individuos que llevaban consigo 12 bombas incendiarias, conocidas comúnmente como “molotov”. Este hecho, que tuvo lugar en plena calle Brasil, es considerado bastante inusual en la comuna.
De acuerdo a la información proporcionada por la institución de las carabinas cruzadas, el incidente ocurrió cuando los efectivos policiales divisaron a un grupo de personas en una situación sospechosa. Procedieron a realizar un control de identidad, pero los sujetos, al percatarse de la presencia de los uniformados, escaparon del lugar. Tal fue la sorpresa de estos individuos que no alcanzaron a llevarse ninguno de los elementos que tenían consigo, abandonando en el lugar las 12 botellas de vidrio, cada una de ellas con una mecha artesanal y un bidón con combustible.
“Eran botellas de vidrio con acelerante y un trapo de género en su interior, conjuntamente con un bidón con el mismo líquido, todo lo cual fue incautado y trasladado y remitido a LABOCAR, para diligencias de su especialidad. Cabe hacer mención a que en el lugar no se encontraron pancartas, folletos o consignas alusivas a ninguna causa”, sostuvo el comisario de la Primera Comisaría de La Serena, teniente coronel José Ramírez, al referirse al procedimiento. Los antecedentes de este suceso fueron remitidos con la correspondiente denuncia al Ministerio Público.
En cuanto a la seguridad, el delegado presidencial, Galo Luna, destacó el accionar y el trabajo realizado por Carabineros con los despliegues nocturnos, “lo que permitió que los efectivos policiales detectaran a estos sujetos con el material que posteriormente fue decomisado. Sin embargo, podemos aclarar que, inicialmente, no se trata de ninguna acción vandálica o terrorista, debido a las características de las personas que escaparon del lugar ante la presencia de los funcionarios”, precisó.
En la misma línea, explicó que Carabineros “ha tenido un despliegue especial durante el pasado fin de semana largo y ha focalizado esfuerzos en distintos lugares como el terminal de buses, el borde costero y el centro de la ciudad de La Serena, lo que dio resultados, evitó incivilidades y la comisión de algunos delitos”, cerró Luna.
En la municipalidad de La Serena, hubo preocupación por tan inusual decomiso. Manifestaron que se deberá estar, con mayor razón, alerta, porque esas bombas incendiarias podrían provocar mucho daño si se ataca con ellas a un inmueble, un edificio o a personas.
Por lo anterior, fue el propio alcalde de la comuna, Roberto Jacob Jure, quien abordó el tema mostrándose sorprendido. “Es muy complicado, porque no sabemos las intenciones que tenían, lo que nos llama a estar en alerta, porque es altamente peligroso ese actuar si están teniendo ese tipo de manifestaciones, lo que complica mucho la seguridad ciudadana”, dijo.
En el mismo tenor, destacó el actuar de la policía uniformada que detectó a tiempo a estos individuos, evitando que pudieran utilizar esas bombas. “En todo caso, es inédito, no había visto algo así, pero hay que tener una preocupación mucho mayor”, subrayó Jacob.
¿Cuál es el origen de la bomba “molotov”, como se le conoce en nuestro país? El nombre de estos explosivos caseros se toma de un antiguo dignatario de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS): Vyacheslav Mikhailovich Molotov. En noviembre de 1939, luego de que la Alemania nazi invadiera Polonia, los soviéticos entraron en guerra con Finlandia, lo que se conoció como la Guerra de Invierno. Este conflicto fue el que hizo famoso a los cócteles Molotov, esto, luego que Vyacheslav Molotov, por medio de la radio, afirmara que el ejército de su país no lanzaba bombas en territorio de Finlandia, sino “suministros y alimentos”. Los soldados comenzaron a llamar de forma sarcástica a los bombardeos soviéticos “cestas de picnic Molotov” y luego adoptaron el nombre para sus propias bombas improvisadas.
Sin embargo, hay antecedentes de que las bombas molotov datan de años antes de la invasión rusa de Finlandia, ya que hay registros del uso de estos artefactos en la Guerra Civil Española entre 1936 y 1939.
