El Estero de Tongoy, una preciada joya natural de Chile que ha estado estancada durante dos años debido a obstrucciones supuestamente causadas por una constructora, ha recientemente retomado su flujo natural hacia el mar, un fenómeno que ha despertado el escepticismo de las autoridades y el alivio de los residentes locales. Los tongoyinos, como se conoce a los habitantes de la zona, insisten en que este retorno al flujo natural es lo que debería ser la norma. Sin embargo, las autoridades parecen dudar de que este cambio haya ocurrido de forma orgánica y han advertido que, si se descubre alguna intervención humana, se aplicarán las sanciones correspondientes, incluyendo multas.
El origen de este conflicto se remonta a 24 meses atrás. Los residentes y líderes de organizaciones sociales locales alegan que una constructora bloqueó el estero para llevar a cabo trabajos de construcción y luego abandonó el proyecto, dejando las aguas estancadas. Este estancamiento ha provocado la proliferación de mosquitos y ha impedido que las familias y los visitantes disfruten del lugar. Además, el perímetro del estero fue posteriormente cerrado para permitir al municipio declararlo oficialmente como humedal urbano.
Matías Olavarría, vocero del Grupo de Protección Estero Tongoy, ha expresado su preocupación por la situación. Según él, el escurrimiento del agua ha revelado irregularidades en las obras realizadas por la constructora, incluyendo deficiencias en la construcción que podrían haber sido la razón por la que el estero fue bloqueado en primer lugar.
A pesar de las acusaciones por parte de los residentes, Leonardo Gross, Secretario Regional Ministerial de Medio Ambiente, ha negado cualquier irregularidad. Gross señala que el área está en proceso de ser declarada un humedal urbano y que, independientemente de si se ha completado o no este proceso, el área ya está protegida por ley. Además, Gross ha señalado que ha habido intervenciones humanas en el área en varias ocasiones, lo que ha provocado daño ambiental significativo.
La investigación sobre esta situación está en marcha, con las autoridades medioambientales utilizando sus poderes para llevar a cabo un proceso de investigación y sancionar a las personas que han cometido estas infracciones. Gross ha advertido que las sanciones podrían ser pecuniarias y de alto valor.
En respuesta a las acusaciones de que el agua del estero fue bloqueada intencionadamente, Gross lo niega rotundamente. Afirma que todos los humedales de la región, y de las regiones vecinas, están experimentando condiciones similares debido a la sequía y al cambio climático. Además, sugiere que hay intereses ocultos en juego, con ciertas personas utilizando terrenos para otros propósitos durante la sequía, terrenos que ahora están inundados debido a las lluvias y a la subida de las mareas.
Finalmente, Gross recuerda que varias autoridades se han reunido con los residentes locales para discutir el problema. Uno de ellos es el delegado presidencial, Galo Luna, quien ha reiterado la necesidad de respetar la normativa medioambiental vigente. Luna sostiene que el banco de arena se formó de manera natural y que es importante recordar que los humedales actúan como una protección natural contra los tsunamis.
