En medio de una sequía de más de una década, la Región de Coquimbo en Chile ha experimentado recientemente fuertes precipitaciones y nevadas que comenzaron el pasado miércoles y continuaron hasta el jueves. Estos eventos climáticos han aportado una cantidad significativa de agua a la región.
Según los datos de Meteo La Serena, las precipitaciones se distribuyeron de manera bastante uniforme por toda la región. En Paihuano se registraron 37 mm de lluvia, en Vicuña 84,8 mm, en La Serena 71,6 mm y en Coquimbo 80,9 mm. Andacollo también recibió una cantidad significativa de precipitaciones con 84,3 mm. Asimismo, Fray Jorge recibió 72,8 mm, Quebrada Seca 111,8 mm y El Palqui un total de 142,5 mm, este último siendo uno de los lugares de mayor registro.
En la parte sur de la región, Huentelauquen recibió 47,8 mm de lluvia, Canela 53,3 mm, Salamanca más de 125 mm, y Caimanes registró un total de 130 mm. Esto ha llevado a una discusión sobre el estado de los embalses en la región y cómo podrían verse afectados por estas recientes lluvias.
Pablo Álvarez, director del Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko y PROMMRA de la ULS, indicó que los niveles de los embalses probablemente aumentarán después de esta precipitación. De hecho, sugirió que los niveles de agua estarán por encima de las expectativas más pesimistas previas. Esto implica una mejora en las condiciones del Limarí, Choapa y la provincia de Elqui en comparación con la temporada anterior.
De acuerdo con Álvarez, los meses de junio y julio son estadísticamente los de mayor precipitación. Por ello, aún queda tiempo para que se produzcan más lluvias que podrían mejorar aún más la situación de los embalses. Si se producen uno o dos eventos más, el sistema estará saturado de humedad, lo que podría generar más escorrentía, dependiendo de la temperatura externa.
Como ejemplo del impacto de estas lluvias, Álvarez citó el caso del embalse La Paloma, que antes de estas precipitaciones tenía almacenados unos 8 millones de metros cúbicos de agua. Después de las lluvias, este embalse ahora tiene más de 14 millones de metros cúbicos almacenados. Este incremento se produjo únicamente gracias a este evento climático, lo que provocará un aumento en el volumen de agua que se escurra desde el río hasta que comience el deshielo en octubre o noviembre.
Por otro lado, Denisse Duhalde, ingeniera civil ambiental y académica del área ambiental del departamento de Ingeniería de Minas de la ULS, señaló que, aunque estas lluvias representan una oportunidad de almacenamiento en las cuencas de las regiones, la recarga de los acuíferos es un proceso lento. Esto se debe a las condiciones geológicas y geomorfológicas de la región, que incluyen terrenos con pendientes pronunciadas y baja permeabilidad. Además, recordó que un solo evento de precipitación no representa una solución a largo plazo. Sin embargo, los procesos de almacenamiento nival y recarga de acuíferos se ven favorecidos con la acumulación de nieve en la cordillera.
En resumen, aunque la reciente precipitación en la Región de Coquimbo ha sido bienvenida, es importante recordar que la recuperación de la sequía es un proceso largo. A pesar de que el agua adicional ha tenido un impacto positivo en los embalses de la región, se necesitará más tiempo y más eventos de precipitación para ver una mejora significativa en las condiciones de sequía.
