Caravana de la Muerte: Familiares creen que no hay justicia tras fuga del General (r) Jaime Ojeda

El 16 de octubre de 1973, en un suceso infame que ha sido bautizado como la Caravana de la Muerte, 15 personas fueron ejecutadas sin juicio en La Serena, Chile. Las víctimas, con edades comprendidas entre los 22 y los 48 años, fueron asesinadas a manos del régimen militar chileno. Casi 50 años después, los familiares de las víctimas continúan buscando justicia, una búsqueda que se ve exacerbada por la reciente fuga del general en retiro Jaime Ojeda Torrent, uno de los condenados por estos crímenes.

Jaime Ojeda Torrent, condenado a 10 años de prisión por su participación en la Caravana de la Muerte, se fugó poco después de que se dictara su sentencia y su paradero sigue siendo desconocido. Para los familiares de las víctimas, la fuga de Ojeda Torrent es una burla a su dolor y a su lucha por la justicia.

Su desaparición ha provocado indignación y pesimismo entre los familiares de las víctimas. Muchos se sienten frustrados por la aparente falta de esfuerzos para encontrar a Ojeda Torrent. También hay una sensación de que la justicia ha sido demasiado indulgente con los perpetradores de la Caravana de la Muerte.

A pesar de las condenas emitidas, muchos de los responsables de estos crímenes no están en la cárcel. Esto se debe a las garantías que se les han otorgado, como por ejemplo en el caso de Juan Emilio Cheyre, excomandante en jefe del Ejército, que está en libertad a pesar de su condena.

Jorge Cortés, hijo de una de las víctimas, considera que muchos de los condenados no están cumpliendo sus penas debido a la pasividad de la justicia y a la influencia de las cúpulas políticas. Asegura que estas personas «simplemente se salen con la suya».

Cortés también expresa su pesimismo sobre la posibilidad de que se haga justicia real. Asegura que la justicia es demasiado blanda con los responsables de estos crímenes atroces, quienes deberían estar todos en prisión. También critica a los actores pasivos de la dictadura, incluyendo jueces y personas en posiciones de poder.

La frustración con la búsqueda de Ojeda Torrent también es evidente en las palabras de Maya Jordán, hermana de una de las víctimas. Jordán cuestiona si realmente se está buscando al prófugo o si está siendo protegido. «Es increíble que desde diciembre del año pasado, cuando se dictó la sentencia, nadie sepa de su paradero», afirma.

Tatiana Cortés, consejera regional y hija de otra de las víctimas, expresa su incredulidad ante la facilidad con la que Ojeda Torrent pudo fugarse. Cortés cree que existen redes de protección que están ayudando a Ojeda Torrent y que es probable que ya esté fuera del país.

Marlinda Alcayaga, familiar de otra de las víctimas, califica la fuga de Ojeda Torrent como «impresentable» y recuerda que se había pedido su prisión preventiva por temor a que pudiera fugarse. Alcayaga menciona que Ojeda Torrent había protagonizado varios altercados antes de su fuga, incluyendo la interrupción de los alegatos en la Corte Suprema.

Anita Merino, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, tilda a Ojeda Torrent de «despreciable» y «cobarde». Según Merino, Ojeda Torrent es un torturador que no ha mostrado signos de arrepentimiento y ha eludido la justicia.

A pesar de las dificultades y obstáculos, los familiares de las víctimas de la Caravana de la Muerte siguen buscando justicia. El dolor por la pérdida de sus seres queridos y la frustración por la aparente impunidad de los responsables son una constante en sus vidas. Sin embargo, a pesar de todo, siguen luchando, esperando que algún día se haga justicia.

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