La sesión ordinaria N°822 del Consejo Regional en Coquimbo, Chile, celebrada recientemente, fue testigo de un incidente que ha sido calificado como «vergonzoso» y «más allá de lo aceptable». En una situación que probablemente no tiene precedentes en la historia del organismo, la Gobernadora Regional Krist Naranjo protagonizó un desafortunado episodio que ha generado una profunda incomodidad y rechazo entre las autoridades presentes.
El incidente tuvo lugar durante la visita oficial del Gobernador de la Provincia de San Juan, Marcelo Orrego, a la región de Coquimbo. Orrego, que estaba en la región como respuesta a una invitación cursada por una delegación de consejeros regionales y del delegado Galo Luna durante una visita a la provincia trasandina el año pasado, tenía como objetivo retomar los lazos de unidad e integración entre la Región de Coquimbo y la Provincia de San Juan.
Uno de los principales aspectos que se discutirían durante la visita de Orrego sería la necesidad de reactivar la EBITAN (Entidad Binacional Túnel Agua Negra) y acordar acciones para fortalecer el Corredor Bioceánico Central. Esta visita, sin embargo, se vio empañada por el trato que Naranjo otorgó a su par durante la sesión del Consejo Regional.
Antes del incidente, ya existía descontento entre los consejeros regionales con Naranjo debido a la demora en la tramitación de numerosos proyectos que aún esperan la aprobación de la primera autoridad regional. La situación se agravó debido a la larga ausencia de Naranjo debido a licencias médicas y vacaciones.
El vergonzoso incidente se desarrolló cuando el consejero regional, Wladimir Pleticosic, anunció la llegada de Orrego. La delegación sanjuanina, liderada por Orrego, ingresó al salón Gabriel González Videla, recibiendo el aplauso de todos los presentes. Sin embargo, la gobernadora Naranjo no dedicó palabras de bienvenida a Orrego ni le concedió un asiento en la testera.
Desde un rincón de la sala, Orrego saludó a los presentes, destacando la importancia de consolidar el paso de Agua Negra y el corredor bioceánico. Sin embargo, la transmisión oficial de la sesión se cortó abruptamente, lo que marcó el comienzo del desafortunado incidente.
Según relatos de testigos, cuando Orrego se acercó a saludar a Naranjo, la gobernadora le reprochó, indicando que no era la instancia para realizar dicha actividad. Esta actitud de Naranjo fue recibida con rechazo inmediato por los consejeros regionales, quienes criticaron duramente a la gobernadora.
Además de lo ocurrido en el Consejo Regional, se informó que Naranjo ya había causado problemas previos a la sesión. Cuando la delegación sanjuanina llegó al edificio del Gobierno Regional, se dice que Naranjo envió a su jefe de prensa para pedirles que no asistieran al pleno del consejo, argumentando que había otra actividad preparada para recibirlos. Sin embargo, la delegación se dirigió al salón Gabriel González Videla, como estaba previsto.
En reacción a estos eventos, varios consejeros regionales expresaron su descontento y criticaron a Naranjo por su actitud y trato hacia el gobernador Orrego. La consejera Ximena Ampuero calificó el incidente como una «vergüenza» y expresó su esperanza de que Naranjo no se repostule para el cargo.
Este incidente ha ensombrecido la relación entre la Región de Coquimbo y la Provincia de San Juan, y ha generado una considerable controversia. Es un claro ejemplo de cómo las acciones de una persona pueden tener un impacto significativo en las relaciones y las interacciones entre regiones y países.
