En octubre de 2023, en la región de Coquimbo, el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia inauguró la primera Unidad de Evaluación Formativa para la Adopción y Acogimiento en el país. Este innovador programa se propone restituir el derecho a vivir en familia de niños, niñas y adolescentes a través de la adopción y el acogimiento familiar.
El nacimiento de esta unidad es una respuesta a la necesidad de realizar cambios en el sistema de adopción en el país. El objetivo es proporcionar un proceso de evaluación y acompañamiento formativo más específico, con el fin de capacitar a las familias para atender las necesidades de los lactantes, niños, niñas y adolescentes que se encuentran bajo la tutela del estado.
La directora regional del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Julia Sandes Pérez, subrayó la importancia de contar con una unidad especializada en los procesos de adopción y acogimiento familiar. Según Pérez, la unidad ofrece una comunicación respetuosa y constante con las familias, proporcionándoles orientación y sensibilización acerca de lo que implica la restitución del derecho a vivir en familia para los niños, niñas y adolescentes.
En julio, se concluyó el primer ciclo de los llamados talleres de espera activa. Estos talleres, que se realizan durante el periodo de espera previo al enlace entre la familia adoptiva y el niño, niña o adolescente, buscan trabajar la motivación del postulante y aumentar sus capacidades de cuidado. En estas jornadas se abordan distintas temáticas formativas, como las experiencias adversas en la infancia y las experiencias de adopción, en un ambiente acogedor que propicia el diálogo, la reflexión y la discusión en torno a la adopción.
Karla Zambrano Pantoja, jefa de la Unidad de Evaluación Formativa para la Adopción y Acogimiento, destaca que los talleres de espera activa constituyen una innovación dentro del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia. Pantoja sostiene que los talleres son beneficiosos para las familias idóneas, al aumentar la frecuencia de los talleres y contar con más personal dedicado a esta tarea.
«Todas las personas que inician el proceso de postulación para la adopción tendrán que pasar siempre por la evaluación de idoneidad«, explica Pantoja. Esta evaluación mide las habilidades de cuidado del postulante para potenciarlas, proporcionando herramientas y estrategias que lo prepararán para ser familia de un niño, niña o adolescente.
Entre las familias postulantes idóneas que participaron de estos talleres, hay tanto postulantes solteros como parejas homoparentales. Los talleres de espera activa no solo han proporcionado elementos formativos y estrategias para cuando llegue el momento concreto de la adopción, sino que también han generado una comunidad entre las familias, donde ha primado el compañerismo entre personas que comparten el mismo compromiso: brindarle una familia a un niño, niña o adolescente que lo necesita.
Norma y Manuel, un matrimonio que se encuentra en su segundo proceso de adopción, han experimentado en primera persona la diferencia que marca la nueva metodología. Según Manuel, las jornadas de espera activa han sido un cambio positivo, ya que se sienten acompañados a través del proceso, gracias a la posibilidad de conocer y compartir experiencias con otras familias.
Por su parte, Pamela, postulante soltera, valora la experiencia de los talleres de espera activa como «muy nutritiva», destacando la oportunidad de dilucidar dudas y aprender de las experiencias de otras familias. Pamela también destaca la importancia del apoyo familiar en este proceso, en su caso, de su padre, su familia y sus hermanos.
Ramón y Armando, otro matrimonio que ha decidido adoptar, también han valorado positivamente la realización de estos talleres, calificándolos como «muy educativos». Según Ramón, los talleres les han enseñado a ser mejores padres y han sido muy enriquecedores.
En resumen, los talleres de espera activa han demostrado ser una valiosa herramienta en el proceso de adopción, proporcionando a las familias postulantes la formación, el apoyo y la comunidad necesarios para enfrentar el desafío de la adopción y acogimiento familiar.
