Karla Pinto destaca en la Escuela de Talentos a través de su versatilidad

Juventud, divino tesoro… Es una frase que se vuelve un mantra para Rosa Valenzuela, una orgullosa madre que celebra los logros de su hija, Karla Pinto. Karla, una estudiante de 15 años del Colegio Parroquial, se destaca en varias facetas de su vida: en los estudios, en el deporte y, sobre todo, en la música clásica, especialmente en el piano.

Karla es una chica que va a contracorriente: a diferencia de la mayoría de sus compañeros de generación, su música favorita no es el reggaetón, la cumbia ranchera, ni el K-Pop. Prefiere la Sinfonía N°9 y Sinfonía N°5 de Ludwig van Beethoven, la Marcha Turca y las Bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus Mozart. Su madre la describe como una chica un tanto dispersa, aunque los resultados académicos y musicales de Karla demuestran lo contrario.

“No sé si soy tan dispersa, como me dice mi mamá, pues tengo un 6,9 de promedio, toco piano y juego vóley. Seguramente es porque aún no tengo claro qué estudiaré en la universidad”, expresa Karla, quien se considera una buena estudiante, aunque no una «matea».

El amor de Karla por el piano surgió hace cinco años, cuando comenzó a aprender los secretos de este instrumento en un taller. Fue un «amor a primera vista», como ella lo describe. “Fue un amor a primera vista. Le gustaba el sonido y observarlo. Pero hasta antes de eso, solo escuchaba la música de su papá y nada de instrumentos, menos música clásica, “pero algo se prendió en mi cerebro y ahí comenzó todo. Ya llevo cinco años y tres profesores me han enseñado: Nicolás, Ignacio y Sapiains, Con ellos he aprendido a leer partituras y aquí estoy feliz. No sé hasta cuándo y tampoco sé si esta será mi carrera, porque también me gustan las matemáticas, lo mismo que mi hermana mayor, que estudia astronomía en la universidad de La Serena; ella es mi gran espejo”.

Como si su talento para el piano no fuera suficiente, Karla también se destaca en el deporte. Ella juega vóley y es una jugadora destacada. Sin embargo, mantiene una actitud humilde y dice: «Creo que soy buena, pero podría ser mejor».

A pesar de sus múltiples talentos e intereses, Karla mantiene un enfoque disciplinado en todo lo que hace. “Si comienzo algo, tengo que darlo todo”, afirma. Esta actitud se refleja en su desempeño tanto en la música como en el deporte y los estudios. Además, se considera una persona optimista y constante.

La historia de Karla Pinto es un ejemplo inspirador de la juventud talentosa de hoy. A través de su pasión por la música, el deporte y los estudios, demuestra que los jóvenes pueden sobresalir en múltiples campos y perseguir sus sueños con dedicación y determinación. Aunque aún no ha decidido qué camino seguirá en el futuro, su pasión por aprender y su compromiso con la excelencia la preparan para un futuro prometedor, sin importar lo que decida hacer.

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