La criopreservación humana, una tecnología que parece ser sacada de una película de ciencia ficción, es una realidad para aquellos con suficiente capital económico. Este proceso, aunque más comúnmente asociado con la criopreservación de esperma u óvulos y la conservación de embriones a bajas temperaturas, no se limita solo a la reproducción sexual.
Meteored define la criopreservación como un proceso que implica la congelación de células o tejidos a temperaturas que oscilan entre los -80 °C y los -196 °C. Este enfriamiento extremo disminuye las funciones vitales de las células y tejidos, permitiendo su conservación a lo largo del tiempo. Contrario a lo que las películas futuristas nos han hecho creer, la criopreservación humana requiere que la persona haya fallecido con la esperanza de que puedan ser revividos si se desarrolla la tecnología adecuada.
Este procedimiento, que comenzó en la década de 1960, ha llevado a la criopreservación de alrededor de 500 personas, con 370 de ellas en un estado de muerte suspendida. Además, aproximadamente 5.000 personas están en listas de espera para la criopreservación, un servicio que se ofrece principalmente en los Estados Unidos, China y Rusia.
Una empresa que ofrece este servicio es Tomorrow Biostasis, con sede en Berlín, Alemania. Desde su fundación en 2019, la compañía ha preservado 4 cuerpos y ha contratado a más de 400 personas. Ofrece dos métodos de conservación: la preservación del cuerpo completo o solo del cerebro.
El procedimiento de Tomorrow Biostasis implica mantener el cuerpo en hielo después de la muerte, seguido por un proceso de vitrificación. Esta etapa implica drenar la sangre del cuerpo e inyectar líquidos anticongelantes.
El costo de este procedimiento se divide en dos partes. En primer lugar, las personas deben pagar una membresía mensual de 25 euros al mes ($24.675), que se paga desde el momento de la inscripción hasta la muerte. Una vez que la persona fallece, se agregan dos elementos adicionales al costo mensual, que en total ascienden a 200.000 euros (más de $197 millones).
El primer elemento adicional es el «standby», que cuesta 80.000 euros ($78.959.526 chilenos). Esto incluye enviar personal al lugar donde se encuentra el «afiliado» para proporcionar información sobre el procedimiento y preparar el cuerpo si la persona ha fallecido. El segundo elemento es el almacenamiento, que es el costo asociado a los procesos de criopreservación en sí, y tiene un costo de 120.000 euros ($118.439.288 pesos chilenos).
En resumen, la ciencia y la tecnología han avanzado hasta el punto de que la criopreservación humana, un concepto que una vez parecía ser de ciencia ficción, es ahora una realidad. Aunque el costo de este procedimiento es prohibitivo para muchos, aquellos con el capital necesario pueden optar por esta opción en un esfuerzo por prolongar la vida más allá de la muerte.
